La ambiciosa “ley ómnibus” que prepara Javier Milei para el día uno: contempla reformas laborales, económicas y políticas



Javier Milei planea enviar al Congreso, en sesiones extraordinarias, un proyecto de “ley ómnibus” desmedidamente ambicioso para inaugurar su gobierno. El líder libertario está elaborando un paquete que implicaría, no solo la tradicional “ley de ministerios” que fija el organigrama de cada nueva gestión, sino también una serie de reformas de impacto. Entre ellas, la desregulación de leyes económicas, la simplificación del sistema impositivo, modificaciones laborales y la privatización de empresas estatales.


El menú se sumó en los últimos días la idea incluir una “reforma política” que contemple, entre otros puntos, la supresión de las PASO, además de modificaciones vinculadas al financiamiento partidario. Este capítulo se estaba redactando en estas horas, cuando falta una semana para la asunción.


El gran interrogante es cómo pretende Milei tener éxito en su aventura legislativa si solo cuenta con 38 diputados y siete senadores y no quiso plantear un acuerdo político con otro sector mediante la cesión de las presidencias de las Cámaras. Es una jugada riesgosa, que puede encontrar fuertes resistencias en el Congreso y agitar la conflictividad social.


Cerca de un diputado que estuvo muy en contacto con el búnker libertario lo ilustraron así: “Es como hacer un puente a la luna y cruzarlo caminando antes de marzo”.


En el entorno del libertario se aferran a la lectura del “mandato social” que dejó el balotaje y argumentan: “A Javier lo votaron para que haga esto”. En la cúpula libertaria aseguran que todas las reformas se integrarán en un solo texto que será enviado “el día uno”. Pero otros en el espacio comenzaron a advertir puertas adentro que Milei debería pulir la estrategia legislativa y dosificar las reformas en el tiempo.


La iniciativa se viene elaborando hace varios meses en el ámbito de los equipos técnicos que condujo Nicolás Posse, que se posiciona como futuro jefe de Gabinete. En la elaboración de las reformas colaboraron estudios jurídicos como Bruchou & Funes de Rioja y economistas como Federico Sturzzenegger, que elaboró un trabajo de “desburocratización” de la economía.


La reforma básica que figura en el paquete plantea la reorganización de la administración pública. Es probable que buena parte de este rediseño se termine fijando por decreto. “Es un achicamiento fuerte de la estructura estatal”, dijo una figura importante del equipo del presidente electo.


Milei no solo quiere reducir los 18 ministerios actuales a ocho carteras (no se descarta que terminen siendo nueve) sino que dentro de cada una pretende suprimir direcciones y organismos.


“Hay que achicar el organigrama cuidando las misiones y funciones”, dijo un futuro funcionario. En Justicia, por caso, volverían a esa órbita la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Oficina Anticorrupción (OA), pero serían eliminados organismos como el INADI y el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).


Respecto a los ministerios, pese a la idea de comprimir la estructura, todavía hay dudas sobre la cantidad. Esta semana se empezó a barajar la posibilidad de quitar a la secretaría de Salud de la órbita del ministerio de Capital Humano (que estará a cargo de Sandra Pettovello) y sumarlo como un ministerio aparte. Los libertarios alegan que se trata de un área “sensible” y una caja importante, que incluye estructuras de peso como el PAMI y donde confluyen muchos intereses, desde los laboratorios hasta los sindicatos. Todavía no hay nada confirmado.


El capítulo laboral del proyecto de ley incluiría el “modelo Uocra”, con un fondo de desempleo que reemplace las indemnizaciones. Sin embargo, a diferencia de lo que Milei dijo en la campaña, no sería compulsivo sino optativo, solo para las industrias donde resulte aplicable.


Otros planteos apuntan a disminuir la litigiosidad durante y al terminar la relación laboral y a bajar los conflictos colectivos, bajo el argumento de “mejorar la competitividad de las empresas”. Son todas formulaciones que podrían generar fuerte resistencia de las centrales sindicales. 


Además, se planifica reducir el sistema de multas a los empleadores que está planteado en la Ley de Empleo 24.013.

La parte económica del proyecto, contemplaría una fuerte desregulación en distintos sectores, como el minero y el petrolero, además de un capítulo de infraestructura para “generar seguridad jurídica para grandes inversiones”.


“Hay 2000 leyes que ordenan la actividad económica y muchas que deben ser eliminadas para promover la inversión”, dijo un importante colaborador libertario. La futura canciller, Diana Mondino,dijo esta semana en declaraciones a CNN Radio: “No sé cuántas (leyes) se van a derogar. Pero son muchas, muchas, muchas”.


Una capítulo que se prevé muy sensible es el vinculado a las sociedades del Estado. Milei evalúa plantear de movida las bases para que las empresas públicas sean convertidas en sociedades anónimas. Los libertarios aseguran que cada caso es distinto, pero reconocen que para algunas sociedades piensan directamente en una privatización, mientras que para otros se podría trasladar la propiedad accionaria a los empleados. Este modelo, dijo el líder libertario, aplicaría a Aerolíneas Argentinas.


Respecto a lo tributario, los libertarios hablan de una “simplificación impositiva”. Ese capítulo fue trabajado con la colaboración del abogado tributarista Liban Kusa, que fue tentado por Milei para hacerse cargo de la AFIP. Ese casillero sensible del organigrama por ahora sigue vacante.


Una novedad sería que el proyecto de Milei incluya un capítulo institucional. Cerca del líder libertario aseguran que es el momento para introducir la discusión sobre el sistema electoral y proponer la eliminación de las PASO (una iniciativa que fue reclamada por algunos gobernadores en los últimos años), además de modificaciones en el financiamiento partidario.


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