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Estudiaba Economía, vivía en Palermo y cayó por encapsular a una mula narco



Fue quien preparó y llevó al aeropuerto de Ezeiza a la joven de 20 años que iba a viajar a Barcelona con 67 cápsulas llenas de cocaína en sus intestinos. Su imagen ante el escáner, tomada por la PSA, causó impacto.

El juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky tenía las fotos en el escritorio de su despacho de los Tribunales de Avenida de los Inmigrantes, en Retiro. Eran imágenes de las autopsias realizadas a "mulas" del narcotráfico que murieron luego de que se les reventaran cápsulas con cocaína que habían tragado para contrabandearlas en sus intestinos.



Aguinsky le ofreció verlas a la chica de 20 años que días antes -el sábado 29 de julio- había sido detenida en el aeropuerto de Ezeiza con 67 cápsulas de cocaína en su aparato digestivo y 11 más en su vagina. En total, 742 gramos cuyo destino era Barcelona vía el vuelo 2602 de la empresa Level. Le ofreció ver las fotos para que entendiera a lo que se había expuesto. Pero ella no quiso.



Con lo que había vivido, le sobró. Luego de ser detenida, tardó cuatro días en expulsar todas las cápsulas. La imagen del escáner mostró la crudeza de una de las caras más espantosas del narcotráfico y trajo a debate -después de mucho tiempo- el tema de los "ingestados" o "capsuleros".

Menuda, no más de 50 kilos, clase media, familia de Villa de Parque, su perfil de "capsulera" sorprendió a los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Aduana que intervinieron en el caso.

Pero no sería la única sorpresa de la causa que, en dos semanas, dio un gran paso: el viernes 11 de agosto por la tarde, la PSA llegó hasta el hombre que había acompañado a la chica a Ezeiza y en cuyo departamento se había ingestado con las capsulas de cocaína.



Según pudo saber Clarín, el detenido se llama Cristian, tiene 33 años y estudia Economía. Fue arrestado en su domicilio de la calle Migueletes al 700, en la coqueta zona de La Imprenta, en el barrio de Palermo. El sábado fue llevado a los tribunales para ser indagado por Aguinsky, pero se negó a declarar.

"Sabemos que el tipo es una línea media, no un jefe. En su departamento, la chica tragó las cápsulas de cocaína. A ella le prometieron algún trabajo glamoroso, de modelo o algo por el estilo, en Europa. También, un pago de cinco mil dólares: la mitad a cobrar al salir de Argentina y la otra cuando llegara a destino", confió a este diario una fuente de la investigación.

La principal hipótesis sobre los proveedores de la cocaína secuestrada apunta a una banda de colombianos, pero esta etapa de la investigación se maneja en secreto.

A Cristian (el detenido el viernes), la PSA llegó por varias vías. Primero revisó las cámaras de seguridad del aeropuerto y logró tomar la patente del remís que había dejado a la "mula" en Ezeiza. El vehículo fue rastreado y el remisero terminó declarando como testigo en la causa.

El chofer aportó la dirección de donde había recogido a la joven y los datos se entrecruzaron con los mensajes de WhatsApp de la detenida, cuyo iPhone pudo ser abierto con cierta colaboración.

Más allá de los detalles (y de lo que es prudente publicar), lo cierto es que el juez Aguinsky y el fiscal Emilio Guerberoff lograron subir un escalón más en la organización y, de paso, darle una oportunidad a la detenida, que fue excarcelada y sus padres decidieron mandarla a la casa de un pariente en el interior del país. 

Las estadísticas

Entre el año 2017 y lo que va de 2023, la Aduana detuvo a 20 personas que intentaban pasar por el aeropuerto de Ezeiza con droga en sus intestinos. Seis de ellos querían entrar a la Argentina luego de haber tragado MDMA (éxtasis) y el resto pretendía salir del país llevando en la panza cocaína extra pura, medio kilo promedio.

Pocos días después del caso de la chica de 20 años -el caso del escáner-, cayeron en el aeropuerto de Ezeiza dos mujeres paraguayas que iban a embarcar juntas en el vuelo IB 6844 de Iberia con destino a Roma, vía Madrid. Una había tragado 946 gramos de cocaína y la otra, 823.

¿Fue casualidad o estamos ante el regreso de los "capsuleros"?

Según los especialistas, aunque aparecen casos cada tanto, se está muy lejos de los números de detenidos que se manejaban en los años '90 o la primera década de los 2000. Sin embargo, tanto las autoridades argentinas como las brasileñas sí están alertas por una nueva ruta detectada luego de la pandemia de COVID-19.

"Ahora las mulas viajan sin la droga desde Buenos Aires a Brasil. Allí pasan unos días en los que tragan la cocaína y recién entonces toman el vuelo rumbo a su destino final", confió a Clarín un especialista de Aduana.

Hace una década los ingestados fueron un boom.

Las organizaciones narco no sólo las usaban para sacar cocaína a Europa o destinos más exóticos, sino también para entrarla desde Bolivia o Perú.

En su momento, fueron muy impactantes las escuchas a la banda del peruano Marco Antonio Estrada Gonzáles -alias "Marcos", capo de la villa 1-11-14 del Bajo Flores- en la que dos cuidadores relataban con desesperación cómo se les estaba muriendo una "mula" que acababa de llegar de Lima.

Esos eran tiempos en los que en la Ciudad de Buenos Aires aparecían cuerpos eviscerados: "mulas" que habían muerto por la rotura de alguna cápsula. Eran vaciadas y sus cuerpos descartados en algún basural.

Hoy esa modalidad de ingreso de la cocaína, sostienen las fuentes, no se usa por poco efectiva y antieconómica. En los 20 casos de las estadísticas de Aduana, las "mulas" que estaban entrando llevaban solo MDMA y los casos son todos de 2017 y 2018. No hay post pandemia.

"Qué necesidad de utilizar capsuleros para meter cocaína en la Argentina si están las avionetas. Hace unos días vimos el caso de la avioneta boliviana que cayó en Chaco y llevaba más de 300 kilos", subrayó una fuente consultada.

El COVID-19 anuló por completo el tráfico a traves de "mulas" y más aun las ingestadas, debido a los controles sanitarios. Tanto fue así que en los números de Aduana no hay registros de "capsuleros" en los años 2020 y 2021. La primera "ingestada" post pandemia fue una mujer paraguaya en 2022: llevaba 10 kilos de cocaína en el doble fondo de una valija y 484 gramos en sus intestinos.

Hace una década, los casos de "mulas" en Ezeiza llegaron a ser tantos -hasta tres por día detectados por Aduana- que las autoridades sanitarias de la Provincia de Buenos Aires crearon un equipo especial en el Hospital provincial Alberto Eurnekian, de Ezeiza.

Hoy el panorama es muy distinto. Como con otros métodos, los narcos han ajustado sus estrategias y sus rutas. Un repaso a las últimas estadísticas de Aduana sobre "ingestados" sirve para trazar un perfil.

Del total de esos 20 detenidos (2017 a 2023), 12 fueron hombres y 8 mujeres. Las "mulas" -acusadas del delito de contrabando- resultaron en su mayoría argentinas o paraguayas (en el caso del tráfico que sale rumbo a Europa) y españolas, holandesas, alemana y surinamesas, en los casos de ingreso.

Detalle: hay que tener en cuenta que el kilo de cocaína máxima pureza se puede cotizar en Europa a unos 55 mil euros y en Australia o Nueva Zelanda se llega a pagar 300 mil euros. La cuestión es que para este último destino ya no hay vuelo directo desde Buenos Aires y ese factor -como bajaron las frecuencias de vuelo de Argentina al mundo- también fue un elemento que obligó a los narcos a replantear rutas.

Hoy el tráfico hormiga conviene mandarlo en paquetes. Y por eso, del COVID a esta parte, el correo reemplazó en gran medida a las "mulas". "Menos logística, menos gasto y, sobre todo: las encomiendan no hablan", resumió un experimentado juez del fuero Penal Económico, encargado de los casos de contrabando.



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