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Detuvieron al dueño del auto en el que escaparon los sospechosos del violento crimen de San Antonio de Padua



Un hombre de nacionalidad uruguaya de 53 años fue detenido anoche poco después del hallazgo del auto Gol Power de color gris que fue utilizado por la banda de delincuentes que mató al empresario de San Antonio de Padua, Gabriel Izzo, e hirió a cuchillazos su esposa, Silvana Petirani, durante un sangriento asalto. Según confirmaron altas fuentes con acceso a la investigación, se trata del dueño del auto hallado anoche en la calle Gervasio Pavón 3500 del barrio San Juan de Castelar, a poco más de cinco kilómetros de distancia de la escena del crimen.

 

El arresto se produjo anoche en un domicilio de la localidad de Ituzaingó. Los investigadores consultados por este medio indicaron que en la casa del sospechoso encontraron más de 30 municiones de distinto calibre, aunque aclararon que en principio no sería integrante de la banda que intervino en la masacre. Para la Justicia sería una suerte de facilitador, al prestar su auto para lograr el objetivo: asaltar la casa de la pareja de empresarios de Padua.

 

“El grado de participación que se la da no es el de haber intervenido en la ejecución directa, sino ser un coautor por haber facilitado un medio sin el cual el delito no podría haberse consumado”, dijo una fuente. En ese sentido, explicó que “la relación entre la casa del presunto cómplice y el lugar donde fue hallado el auto se estableció a través del centro de monitoreo de cámaras”.

 

De acuerdo con las primeras informaciones, los policías que participaron ayer del operativo encontraron en el auto una barreta y elementos de corte. Los agentes informaron que el sospechoso responde al apodo de “uruguayo”, es comerciante de profesión, y las iniciales de su nombre son W.R.S.

 

Ayer, luego del hallazgo del auto, fuentes de la investigación indicaron a Infobae que personal de la DDI de Morón y de la División Casos Especiales de la Bonaerense montaron un operativo en el lugar y comenzaron a allanar un domicilio, bajo las directivas de los fiscales del caso, María Teresa Monti y Claudio Oviedo.

 

El salvaje robo sucedió ayer poco después de las 4 de la madrugada en la casa de la pareja, ubicada en el centro de Padua, donde una banda de al menos cuatro asaltantes ingresó tras romper una persiana que da al frente de la vivienda. En ese momento, tras escuchar los ruidos, el hombre tomó una pistola Bersa calibre 40 y un revólver y empezó a tirotearse con los ladrones. Se desconoce aún si llegó a herir a alguno de los delincuentes. La víctima recibió impactos de bala —uno en la zona de la cabeza— y luego fue acuchillado. Murió en el acto.

 

En el lugar también fue gravemente herida su mujer, hija del propietario de la firma “Petinari”, una histórica empresa dedicada a la fabricación de acoplados, volcaduras y semirremolques, del partido de Merlo. La mujer hoy se encontraba estable pero con pronóstico reservado. Según supo este medio, perdió un ojo producto de los cuchillazos. En este momento está internada en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo.

 


Según la información policial, los ladrones ingresaron por el ventanal de la sala de estudio, que da al frente de la vivienda —a la calle— después de forzar la persiana. La propiedad no cuenta con cerco perimetral, lo que facilitó el acceso de la banda para dar el golpe. La esposa de Izzo, quien tiene a su cargo la empresa familiar desde que su padre Pedro falleció, no tuvo tiempo de defenderse y fue ella la que alcanzó a explicarles lo que pasó a los policías de la Comisaría Segunda de Merlo que concurrieron al lugar.

 

Al momento del asalto, en la casa también estaba su mamá, de 83 años, quien durante el tiroteo estaba dentro de su habitación y al parecer no presenció el hecho ni escuchó los disparos.

 

Tras una primera inspección ocular, agentes de la Comisaría Segunda de Merlo localizaron sobre la vereda un precinto sin usar, otro sobre el jardín cercano al ventanal donde se produjo el ingreso y dos entrelazados en el interior de la casa, por lo que creen que los delincuentes quisieron reducir a las víctimas al atarlos, pero como hubo resistencia, se desató la masacre. Asimismo, hallaron una gorra tipo visera de color negro.

 

De acuerdo con las fuentes, observaron rastros de sangre en la entrada, en un pasillo, en la habitación de las víctimas y sobre un colchón. Por la escena, se presume que los asesinos persiguieron a las víctimas por casi toda la propiedad, ya que trataron de defenderse y escapar. Igualmente, no se descartaba que parte de las manchas de sangre correspondan a uno de los ladrones heridos. En el dormitorio, además, se halló otro precinto cortado.

 

Por su parte, el cuerpo de Gabriel fue encontrado boca arriba en la zona de la cocina, con una herida en la cabeza. Cerca suyo, el revólver. La Bersa estaba a pocos metros de la puerta. Los investigadores levantaron, de igual forma, dos proyectiles y dos vainas servidas.

 

Tras las agresiones, los cuatro delincuentes robaron algunos objetos de valor y se subieron al Volkswagen. Huyeron en dirección a la zona de Castelar e Ituzaingó. El hecho está calificado como robo agravado y homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito.


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