MADARIAGA: Se cumplen 10 años del asesinato de Damián Sepúlveda



Era un 13 de enero de 2013 cuando Madariaga transitaba un domingo con el dato del suicidio, en la comisaría, de un detenido.  Todo había transcurrido entre la madrugada y las primeras luces del día. Pero el padre de Damián recién fue notificado recién por la tarde y, enseguida, Jorge se dio cuenta de que algo no estaba bien. “Si se hubiera querido quitar la vida lo hubiera hecho en un campo y no dentro de una celda de la comisaría”, se dijo para sí.

 

Frente a este hombre enjuto, morocho y de anteojos, estaban parados el comisario, el subcomisario y el jefe de calle de Madariaga. A ninguno de los tres se les movió un músculo de la cara. Jorge dijo me lo deben haber matado. Vos, vos y vos, dice que les dijo.

 


No le dejaron ver el cuerpo y con el correr de las horas, Jorge se fue enterando de todo, mientras en Madariaga la indignación crecía. Al día siguiente hubo disturbios fuertes en la comisaría.

 

El fiscal Juan Carlos Calderón, con sede en Pinamar, intervino el mismo domingo a la mañana y ordenó a los policías que le avisaran de inmediato al padre. Sin embargo, los uniformados tardaron siete horas en avisarle. Y no le dejaron ver el cuerpo.

 

La primera autopsia fue realizada en Lomas de Zamora, en un instituto dirigido por Alfredo Romero, un retirado de la Bonaerense. El médico que hizo de perito, Isaac Dabbah, certificó que Damián se había quitado la vida ahorcándose con su propia remera, a la que había atado a una reja. En la morgue tuvieron la precaución de dejar el cuerpo de Damián fuera de la cámara fría, para que se descompusiera en ese tórrido enero de 2013. Al cabo de tres meses, el fiscal Calderón ordenó una nueva pericia. Esta vez, con gente de Gendarmería y con Virginia Creimer, una especialista que le habían recomendado a Jorge.

 

La pericia de Creimer y del equipo de expertos de Gendarmería fue concluyente: entre treinta y sesenta golpes en todo el cuerpo y, lo más concluyente, uno que le había producido desvanecimiento antes de la muerte. No había dudas. Se habían ensañado con Damián hasta que quedara inconsciente. Luego lo mataron y por último montaron una coartada basada en la impunidad. O en la ilusión de la impunidad.

 

La carátula del 13-1-13 era "investigación de muerte dudosa", cuenta Jorge, y agrega: pero yo puedo probar que me lo asfixiaron y lo mataron. Lo velamos cinco meses después, a cajón cerrado, cuenta.

 


Lo enterraron en el cementerio Las Lomas de Mar del Plata, donde Damián pasó su niñez junto a la madre y las hermanas.

 

¿Por qué la víctima fue Damián?

 

Damián tomaba cerveza en una esquina, pasó el patrullero con el oficial Mauricio Díaz a cargo del móvil y se lo llevaron a la vista de muchos testigos. Díaz era casado y tenía a Damián entre los ojos: el oficial mantenía una relación con Fernanda, una chica muy bonita, rubia, soltera, conocida en Madariaga por coquetear con otros policías y hombres influyentes. Damián, un laburante pícaro, alguna vez la habría piropeado y no más que eso. Pero Fernanda, cuando quería encender los celos de su amante, le hablaba de Damián.

 

La investigación comenzó a mostrar que muy probablemente había sido golpeado por varios policías.

 

Sin embargo, la decena de policías involucrados e imputados nunca se contradijo. Cada vez que fueron a declarar se negaron a hacerlo. Siempre con sus defensores al lado. A los diez policías implicados, el fiscal sumó a los dos médicos de la primera autopsia.

 

Con el paso del tiempo se definió que sea un juicio por jurados. Pero, todo se trabó, llegó la pandemia y el proceso nunca avanzó.

 

Los hechos

 

En la causa de la investigación, a cargo del fiscal Juan Pablo Calderón, consta que el día 13 de enero de 2013 “dos funcionarios de la policía de la Provincia de Buenos Aires identificados como Alcides Gabriel Montenegro y Mauricio Daniel Díaz siendo aproximadamente las 10.48 horas en inmediaciones de las calles 8 y 21, detuvieron a Damián Alejandro Sepúlveda. Procedieron a su traslado en móvil en primer lugar al Hospital Municipal, donde si bien no fue exhaustivamente revisado tampoco se le detectaron lesiones a simple vista, y conforme precario médico presentaba aliento etílico”.

 

Posteriormente, continuaron con su traslado hasta la Comisaría de General Madariaga. “Allí arribaron a las 11.05 horas, de acuerdo al sistema de localización automática del móvil. Sepulveda fue ingresado -con vida- por el personal policial antes nombrado, al sector de calabozos de la dependencia policial”.

 

La Fiscalía estima que “entre la hora de la detención antes indicada , 10.48 horas,  y con anterioridad a las 12.45 horas de ese día, los sujetos activos antes mencionados, Mauricio Daniel Díaz y Alcides Gabriel Montenegro,  sin poder establecer lugar exacto pero encontrándose la persona detenida bajo custodia y en el espacio delimitado entre   el  traslado en el móvil policial y el sector de calabozos de la Comisaría de General Madariaga, con el fin de provocarle un intenso sufrimiento, torturaron a Damián Alejandro Sepúlveda, principalmente  mediante la aplicación de golpes en su cuerpo, más precisamente en la cabeza, en la nariz, en la región dorsal , en la rodilla, en el pie derecho y  en el tobillo izquierdo”. Dicho castigo, según consta en la causa, “incluyó la fractura del quinto arco costal y le produjo múltiples lesiones descriptas en el informe de la “re autopsia”.

 

Asimismo, en la causa se sostiene que los mismos sujetos activos –Díaz y Montenegro-posteriormente habrían “procedido a darle muerte, arrastrándolo y sujetándolo, para luego ser colgado en una maniobra homicida denominada "izamiento por mano extraña", mediante la cual trataron de simular una maniobra suicida, utilizando a tal fin una prenda de vestir del tipo chomba-manga corta-“.

 

Por su parte, a Néstor Rubén Serafini (estaba a cargo de la Comisaria el día del hecho), Guillermo Formentini (oficial de servicio) y Walter Javier Soto, (Jefe de Turno) se los juzgará por su responsabilidad de no haber garantizado la seguridad del detenido, evitar la golpiza y de esa manera no haber arbitrado los medios para que la muerte de Damián no se consumara.

 

Los implicados:

 

Las personas que serán juzgadas, todos efectivos policiales, son Alcides Gabriel Montenegro y Mauricio Daniel Díaz (ambos sindicados como coautores, por el delito de “Tortura en concurso real, con Homicidio Agravado”); en tanto que Guilllermo Gastón Formentini, Néstor Rubén Serafini y Walter Javier Soto, lo harán por el delito de “Omisión Imprudente de Evitar la Tortura”.