Asesinaron a un matrimonio de jubilados dentro de su casa: Detuvieron a la empleada doméstica

Como todas las mañanas, María N. A. llegó a las 6.30 a la casa de Vicente López donde se encarga de las tareas domésticas. A las 9, le mandó un mensaje a la acompañante terapéutica, que ayuda a los dueños de casa, para avisar que el matrimonio no había bajado a desayunar, tal como acostumbraban hacerlo, todos los días a esa hora.

Nunca imaginó que, media hora después, iba a descubrir los cuerpos de José Enrique Del Rio, de 74 años, y de su esposa, Mercedes Alonso, de 72, los dueños de la propiedad. Los cadáveres estaban dentro de un auto Mercedes Benz estacionado en el garaje, con los cinturones de seguridad puestos. Ella tenía un disparo a la altura de la cabeza; él, tres balazos.



Así lo informaron a LA NACION fuentes de la investigación. El móvil del doble crimen habría sido el robo. Según uno de los responsables de la pesquisa, la caja fuerte que el matrimonio tiene en una de las habitaciones de la planta alta, estaba abierta. “Se pudo determinar que de la casa de las víctimas faltaban objetos de valor”, sostuvieron fuentes que intervienen en la investigación.



Ambos cuerpos fueron hallados en la casa de tres plantas y techo de pizarra, situada en Melo y Gaspar Campos, en Vicente López. El caso se investiga como un doble homicidio. “Los disparos, en principio, fueron hechos de adelante hacia atrás”, sostuvo una fuente del caso.




El matrimonio fue asesinado en el automóvil. Dentro del vehículo, los investigadores hallaron una vaina servida calibre 9 mm. Este elemento indicaría que, al menos uno de los disparos habría sido realizado a corta distancia. Ambas puertas del rodado estaban abiertas.

Al revisar el baúl, los peritos de la Dirección de Policía Científica encontraron las bolsas del supermercado con los artículos que las víctimas compraron ayer, a las 11.30, cuando concurrieron al centro comercial situado en avenida del Libertador al 100. Una cámara de seguridad del estacionamiento del mencionado supermercado registró el paso del automóvil.

El o los asesinos se llevaron el disco rígido (DVR) que graba las filmaciones de las cámaras de seguridad del lugar. La investigación quedó a cargo de los fiscales de Vicente López Martín Gómez y Alejandro Musso -que se sumó al caso por decisión del fiscal general de San Isidro, John Broyad-, con la colaboración de detectives de la policía bonaerense.



“Dentro de la vivienda había cámaras por todos lados. El homicida o los homicidas se dedicaron a que no quedara registro fílmico”, sostuvo una de las fuentes consultadas.

Si bien los responsables de la investigación esperaban los resultados de las autopsias para determinar el horario de los homicidios, en principio, la ventana en la que se habrían producido ambos asesinatos estaría entre las 16.30, de ayer y las 6.30, de hoy.

Ayer, a las 16.30, una de las víctimas mantuvo una conversación telefónica con uno de sus dos hijos. Esta habría sido la última señal de vida del matrimonio.

Durante una recorrida por el barrio realizada por LA NACION se determinó que las únicas cámaras de seguridad en las que podrían haber quedado registro de los sospechosos pertenecen a vecinos que viven en Gaspar Campos o en Melo. La puerta principal de la casa está en la ochava. Mientras que las dos cocheras están sobre Melo.

Hasta anoche, los detectives no habían hallado grabaciones de otros dispositivos en la zona. Además, esperaban la llegada del dueño de una propiedad situada a media cuadra de la casa de las víctimas para revisar la cámara de seguridad.

Como se consignó, la situación fue descubierta por la empleada doméstica del matrimonio. A primera hora de la mañana, María comenzó a hacer sus trabajos habituales y le llamó la atención que, a las 9, ninguno de los miembros de la pareja bajara a desayunar.

Recorrió varios ambientes de la casa para dar con ellos hasta que los encontró dentro del auto, en el garaje. Pidió auxilio de inmediato, dijeron informantes del caso.

“El cuerpo de la mujer estaba en el asiento del lado del conductor. El cadáver de Del Rio en el asiento del acompañante. Ella tenía un impacto de bala en la cabeza; él en el pecho y en una pierna”, agregaron las fuentes consultadas.

Otro de los detalles que llamó la atención de los investigadores fue que, al revisar la vivienda, no hallaron un punto de efracción. No había ninguna puerta o ventana que hubiera sido violentada. Esta circunstancia indicaría que las víctimas fueron sorprendidas cuando abrieron el portón de una de las dos cocheras de la casa y estaban por salir o los asesinos contaron con alguna llave.



Según pudo saber LA NACION de fuentes al tanto de la investigación, Del Rio había sido propietario de una empresa de seguridad privada, era abogado y en su juventud había integrado la Policía Federal Argentina (PFA). Se retiró como oficial principal en 1981.

“Las víctimas eran propietarios de varios garajes en la ciudad de Buenos Aires. Su casa, la escena del doble crimen, había sido refaccionada y el matrimonio se estaba por mudar a un departamento de la torre Château Libertador, en Núñez”, afirmó a LA NACION una fuente del caso.

Con respecto a la mudanza, fuentes de la investigación indicaron que las víctimas tenían planeado comenzar ayer con el traslado de los muebles y todos los objetos que tenían en la casa, que habían embalado en los últimos días. Pero, los empleados de la mudadora habían suspendido el trabajo para los próximos días.

Hasta anoche, ninguno de los testigos interrogados por los investigadores manifestó haber escuchado las detonaciones de los cuatro disparos. En la esquina de Melo y Gaspar Campos, frente a la propiedad, no hay ninguna garita de vigilancia. Los puestos de seguridad más cercanos están en Melo y Monasterio y Gaspar Campos y Haedo, a cien metros. Ninguno de esos custodios tiene asignada la vigilancia en la esquina donde vivían las víctimas.

“Ningunos de los vecinos de esa cuadra contrató el servicio de seguridad”, explicó uno de los vigiladores. En tanto que una vecina que vive a 150 metros de la casa de las víctimas recordó que, quince días antes, en la misma cuadra habían asaltado a una mujer cuando estacionaba su automóvil. “Le dieron una paliza a la señora. Fue a pocos metros de la casa de la familia Del Rio”, recordó la vecina.

“La familia Del Rio llevaba muchos años en el barrio. Son personas de trabajo. Estoy conmocionada. Los conocía mucho”, señaló la vecina y amiga del víctimas que solicitó mantener su nombre en reserva.

Los investigadores empezaron a sospechar de la empleada doméstica después de vincular distintos datos extraños:

Las puertas del domicilio no estaban forzadas y no había ningún indicio de que los asesinos ingresaron por la fuerza.

La caja fuerte estaba abierta y había sido vaciada, lo que orientó la investigación hacia un robo y empezó a descartar la hipótesis de homicidio seguido de suicidio.

De la casa desapareció el DVR, el dispositivo que se utiliza para ver las cámaras de seguridad de la casa.

En el domicilio de la empleada encontraron las llaves de la caja fuerte.

Fuentes policiales informaron a TN que la empleada doméstica, de 64 años, quedó detenida el jueves por la noche después de que en su domicilio fueran encontradas las llaves de la caja fuerte dentro de un monedero.

Por eso, la mujer quedó imputada como partícipe necesaria del doble crimen de Vicente López: sospechan que la mujer pudo haber actuado como entregadora y facilitar el ingreso, la información sobre la caja fuerte y hasta haberse ocupado de borrar las cintas de las cámaras de seguridad para entorpecer la investigación.