PINAMAR: Giro en la causa por el crimen de una psicóloga: Hay 6 detenidos



Mansiones, casas un poco más modestas y la tranquilidad de estar dentro de un barrio "seguro". El panorama desentonaba con el cadáver ensangrentado de una mujer sobre el suelo de su living.

A la psicóloga María Marta Landívar (38) la mataron en el dúplex que alquilaba en el barrio Golf Chico, en Pinamar. Diez años después, hay novedades en la causa, con seis personas bajo sospecha.

Una bala impactó en su clavícula y le dañó la aorta. También estaba lastimada en una mano con la que intentó protegerse del ataque. 

Esa noche, Marta iba a cenar con sus amigas en Valeria del Mar, pero nunca llegó. Una de ellas se preocupó después de llamarla varias veces, hasta que avisó a la Policía y fueron a buscarla a la casa. Cuando llegaron, la psicóloga ya estaba muerta.

A una década del femicidio, la causa sigue sin resolverse, pero la investigación continúa. La hipótesis del robo se descartó en un principio. Ahora fue aceptada, aunque todavía no se comprobó qué se llevaron.



"Como la víctima vivía sola, nunca se pudo saber si le robaron algo o no, pero de la prueba que se pudo recolectar, todos los testigos que declararon hablan que esto sucedió como consecuencia de un asalto", detalla a Clarín el fiscal del caso, Diego Bensi.

Y agrega: "Se pudo confirmar que el homicidio de Landívar fue en el marco de un robo". Pese a que la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 2 de Dolores dejó de existir y allí tramitaba el expediente, pasó a la Fiscalía de Juicio N° 6.

En la causa, según indicó Bensi, hay seis sospechosos, que han sido notificados de sus imputaciones. Todavía no los llamaron a indagatoria porque falta determinar la participación de cada uno. "Tres testigos consignaron a distintas personas como responsables del hecho", explica sobre los testimonios que se contradicen.

Una pista surgió el año pasado cuando la fiscalía secuestró un arma en el domicilio de uno de los imputados que reunía las características del arma homicida: el calibre era similar. Pero al hacerse el cotejo se determinó que no era el arma que mató a la psicóloga. 



El mismo año en que asesinaron a María Marta detuvieron a su ex pareja, Fernando Daniel Miner (49). El ex director de Seguridad de Pinamar estuvo preso 11 días en una comisaría de Dolores, hasta que una testigo que lo había señalado como la persona que merodeaba por el lugar la noche del crimen no lo identificó con certeza en una rueda de reconocimiento.

El hombre se defendió alegando que el fin de semana del asesinato había viajado a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y dijo que lo había involucrado la "Maldita Policía" -bautizada así tras el crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas- por una "boleta pendiente en la calle". Finalmente, la Justicia lo sobreseyó. No hubo un nuevo detenido por el crimen en estos 10 años. 

El futuro del caso 

La causa tomará un nuevo giro con la convocatoria, en los próximos días, de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA).

"La Policía Bonaerense trabajó mucho en el caso, pero puede que a la Federal se le ocurra otra cuestión", sostiene el funcionario del Ministerio Público Fiscal.



Poco tiempo después del femicidio, un equipo de investigadores de la Dirección de Casos Especiales de la Provincia trabajó en la búsqueda de pistas. Antes habían colaborado en casos de compleja resolución, como fueron el de Candela Sol Rodríguez, la nena de 11 años secuestrada y asesinada en Hurlingham.

El fiscal Bensi hace hincapié en que "ahora hay nuevas tecnologías para hacer entrecruzamientos y la Federal tiene experiencia en otras causas en el mismo departamento". No pierde las esperanzas de determinar qué le pasó a María Marta, quiénes fueron los responsables y darle una respuesta a la familia de la víctima.

La familia Landívar sigue viviendo en Ayacucho, de donde era oriunda María Marta. La psicóloga, recibida en la Universidad de Buenos Aires (UBA), amaba el paisaje y la tranquilidad del bosque de Pinamar. Eligió la calma de ese destino turístico y decidió mudarse al balneario, sin imaginar que allí pasaría sus últimos cuatro años de vida.