Abusó y acusó a su hermano gemelo: La coartada del ADN que resultó una trampa mortal



El análisis del ADN tiene sin dudas un lugar determinante a la hora de condenar o absolver a sospechosos de algún delito. Sin embargo, toda su efectividad pierde fuerza cuando se trata de diferenciar a gemelos idénticos y en algunas oportunidades esta dificultad se convirtió en una trampa mortal.

En este contexto, un caso particular en la historia criminal argentina fue el de los gemelos Wagner en Entre Ríos, en el que existían varias violaciones cometidas con métodos similares, dos sospechosos idénticos y, por razones genéticas, se llegó a un fallo tan legal como injusto.

Violó dos veces, zafó de otra condena y salió antes

Los dos primeros abusos habían sido cometidos en julio y en noviembre de 2010 y por ellos Sebastián José Luis Wagner, alias “El Melli”, había sido sentenciado en un juicio abreviado a la pena de 9 años de cárcel en 2012.

Pero entonces se descubrió un tercer ataque sexual, previo a los anteriores, en el que la víctima también había sido una estudiante como en los otros. El perfil genético del violador coincidía con el de Wagner.

Todo hacía pensar que el preso sumaría una nueva condena, pero esa vez, ante el tribunal responsable de juzgarlo, Wagner apeló a un as bajo la manga: acusó de la violación a su hermano gemelo.

La jugada le resultó efectiva. El debate se paró y se encargó un cotejo genético entre Sebastián y Maximiliano que, por supuesto, resultó inútil. Eran iguales y como no existían pruebas complementarias, ya que el atacante, por ejemplo, había actuado con la cara cubierta por una capucha, la Justicia decidió absolver por el beneficio de la duda a Sebastián Wagner de aquel tercer caso de abuso.

La segunda decisión desacertada fue la que tomó el juez de Ejecución Penal entrerriano Carlos Alfredo Rossi el 5 de julio de 2016, cuando liberó a Wagner dos años antes de que se agotara su pena y a pesar de que un dictamen de la Fiscalía desaconsejaba su liberación.

Así, menos de un año después, el 1° de abril de 2017, el exconvicto atacó nuevamente y el desenlace fue atroz. En la calle interceptó a Micaela García, la subió por la fuerza a su Renault 18, la llevó a una zona descampada, la violó y la ahorcó hasta matarla. Wagner ya no se molestó en negarlo cuando lo detuvieron por el femicidio, apenas aclaró que lo había hecho después de drogarse. En octubre de ese año, Sebastián Wagner fue condenado a prisión perpetua.

La coartada del ADN, una trampa mortal

La coartada del ADN terminó con la liberación de Wagner y fue una trampa mortal para Micaela García, femicidio que desató el grito de basta colectivo y derivó en la ley Micaela.



La opinión de los especialistas en el tema puede tener tantas aristas como casos distintos de los que puedan haber participado como para transmitir su experiencia. Sin embargo, todos coinciden en que sucesos como el de los hermanos Wagner no son para nada frecuentes en criminalística y por eso también, probablemente, generen tanto interés y hasta hayan servido de fuente para obras literarias y cinematográficas a lo largo de los años.

Los gemelos idénticos comparten el mismo ADN. Eso también es un hecho y así lo reconfirmaron en diálogo con TN los tres expertos consultados. Las diferencias aparecen en relación con la imposibilidad, o no, de sortear este obstáculo para igualmente llegar a la verdad.

Las características fisonómicas pueden ser una de las alternativas a la prueba genética, incluso tratándose de gemelos idénticos. Al respecto, el médico forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Roberto Cohen explicó: “Puede ocurrir que con el paso del tiempo los hermanos tengan desarrollos distintos, que uno pese más que el otro, por ejemplo”. Si este fuera el caso, la declaración de un testigo toma un rol determinante.

“Es un escenario desafiante, hay que agudizar la ciencia forense”, consideró por su parte Fernando Cardini, Profesor De técnicas de investigación criminal de la UBA (toxicólogo forense). Aunque aclaró: “Siempre hay que agotar las instancias periciales que se tienen disponibles, no solo del ADN”.

 “Una huella digital, de cabello, de fluidos, existen un montón de elementos de identidad humana no tradicionales”, agregó Cardini, y destacó: “La huella olorosa dura tres o cuatro días y es única de cada individuo, incluso el tipo de letra puede ser distinto”.

El perfilamiento criminal es otra de las opciones mencionadas por Cardini para este tipo de casos. “Los gemelos idénticos no tienen por qué tener las mismas conductas”, subrayó a TN.

Mariano Castex, psiquiatra forense, concordó en ese último punto al asegurar que existe y debe analizarse “la diferencia entre lo que da la genética, lo heredado, y lo que se incorpora por la educación y la cultura”. Si bien en su experiencia no le tocó trabajar con casos en los que hubiera gemelos involucrados, sí recuerda dos parricidios de los que participaron hermanos: el caso de Sergio y Pablo Schoklender, que asesinaron a sus padres en mayo de 1981, y el de Santiago y Emanuel Da Bouza, condenados a perpetua por matar a tiros a su padre, exfuncionario de Economía y gerente de Techint, en marzo del ‘98. “En el caso de los hermanos también hay complejidad porque está contaminado el ambiente por los dos ADN”, indicó.

Las conclusiones son tan irrebatibles como pueden serlo para incidentes atípicos como lo fue el de los hermanos Wagner. Para Fernando Cardini “no debería nunca repetirse un caso como este”, ya que cada vez son más las herramientas con las que se cuenta para complementar la prueba genética. Para él, absolver a Sebastián Wagner de aquel tercer caso de violación fue, cuanto menos, una “decisión apresurada”.

Castex, en cambio, consideró que “la certeza moral es la que se da cuando se excluye toda duda prudente en contrario” y que, en el caso de los gemelos, “siempre va a quedar una duda prudente, no podés llegar jamás a una certeza”. En ese sentido, concluyó: “Llegarás a una probabilidad, mayor o menor, y nada más”.

El otro hermano

Maximiliano Wagner hace años que no ve a su hermano gemelo Sebastián. “Yo, si fuera juez, no lo dejo salir más”, expresó a los medios cuando se supo que había asesinado a Micaela García en Gualeguay.

Y afirmó: “Pido perdón por el hermano que tengo, yo soy otro corazón, otra mente. Me siento culpable. Si ustedes se sienten mal, qué queda para mí, que soy el hermano gemelo”.