Habrá dos eclipses visibles en nuestro país: El 30 de abril y el 15 de mayo



Entre el próximo sábado y principios de mayo se dará un fenómeno que hace siglos no se divisa en la Argentina: dos eclipses con pocos días de diferencia. El primero, solar, tendrá un oscurecimiento parcial y se manifestará el 30 de abril. El segundo, lunar, será un eclipse total que comenzará en la noche del 15 de mayo para culminar en la madrugada del 16.

Ambos, con sus diferentes particularidades, podrán ser apreciados en el territorio argentino. El solar será el resultado de la interposición de la Luna entre la Tierra y el Sol.

En tanto, el lunar se manifestará a partir de que la sombra de la Tierra cubra a su satélite.

“Eclipses solares en la Argentina hubo, recientemente, entre 2019 y 2021. Pero este es un caso interesante porque podremos ver un eclipse de sol parcial en el atardecer del 30 de abril y un eclipse de luna en el mes siguiente, que se verá en toda América”, dice a la nacion Beatriz García, astrónoma e investigadora del Conicet.

En 2019, 2020 y 2021 se dio la rareza de que se pudieron ver tres eclipses solares totales en la Argentina. Uno en San Juan, San Luis y Buenos Aires; otro en Río Negro y Neuquén, y el último en la Antártida.

En esta oportunidad el eclipse solar será parcial, porque solo una pequeña porción del Sol estará tapada por la Luna. No habrá un oscurecimiento del día, porque para que la Tierra quede en penumbras la Luna debería interponerse completamente. “El punto máximo se manifestará a las 17.42. Donde se verá mejor será en toda la región del Pacífico, pasando por la Isla de Pascua. De forma total podrá verse recién a partir del Círculo Antártico”, agrega García.

“Hay dos eclipses solares por año, pero, después del 30 de abril, el próximo que se podrá ver en el país será recién el 2 de octubre de 2024, y va a ser un eclipse anular. Este tipo de eclipses se dan cuando queda el borde del Sol sin cubrir. La Luna, debido a su órbita elíptica, queda más lejos de la Tierra y no llega a cubrir completamente la superficie del Sol. Como resultado de ese movimiento se ve la forma de un anillo. Ese eclipse solar va a cruzar la Argentina y se verá en la provincia de Santa Cruz”, dice García.

Duración

La duración de los dos fenómenos será de horas. La diferencia principal será en la apreciación. El máximo de apreciación del solar es de 7 minutos, porque el proceso de ocultamiento dura muy poco, mientras que el lunar es más extendido. A las 23.30 del 15 de mayo, la Luna entrará en la penumbra y el máximo se manifestará a la 1:11 de la madrugada del 16 de mayo. Por curiosidad azarosa, el fenómeno va a coincidir con el Día Internacional de la Luz, un evento proclamado por la Unesco que celebra el impacto de la energía en la ciencia, el arte y la cultura.

Según explica Leonardo Pellizza, astrofísico del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, siempre que hay un eclipse lunar, quince días antes o después se manifiesta uno solar. “El eclipse es un fenómeno geométrico. Da la casualidad de que la distancia y el tamaño de la Luna y el Sol son tales que los dos se ven en el cielo con casi el mismo tamaño angular, lo que hace que las duraciones sean razonablemente grandes para poder ser vistas. Lo raro es que se vean los dos en la misma región de la Tierra”, aclara.

El investigador refiere que hay que rastrear cientos de años atrás para encontrar el antecedente en que los dos eclipses se vieron en el país con pocos días de diferencia.

Y agrega: “Los eclipses lunares son más frecuentes de divisar porque cuando se manifiestan, en más

del 60% de la superficie terrestre se los puede ver. Los solares son más difíciles, sobre todo los totales, porque ocurren en una franja de 100 kilómetros de ancho y miles de largo. Después, la parte parcial se ve por miles de kilómetros y es algo que no es fácil de ver porque a medida que te alejás de la franja de totalidad se ve menos de lo eclipsado”.

El experto advierte que quien quiera apreciar los eclipses tendrá que buscar un lugar adecuado, porque en ambos fenómenos los astros estarán muy bajos en el horizonte. “El eclipse solar se va a ver muy por el atardecer en la zona cordillerana y un rato. Los que encuentren un lugar apropiado verán la primera fase del eclipse, y después el sol ya se pone. El eclipse máximo ocurre a las 17.42. Con suerte van a ver hasta la parte del máximo eclipse y nada más”, detalla Pellizza.

En el caso del lunar, también será complicado el avistaje porque la región argentina quedará al borde de la proyección. “En la zona de La Pampa, Córdoba y Buenos Aires el máximo eclipse será cuando la luna llena se ponga. Desde Buenos Aires no se va a ver la parte máxima del eclipse; los que más chance van a tener son los que están en Mendoza y la Patagonia, que van a ver más, aunque con la Luna muy baja en el horizonte”, refiere el astrofísico.

Ambos fenómenos, por sus particularidades, tienen diferentes efectos. En el lunar, el satélite natural adopta un color rojizo y modifica la iluminación de la noche.

Los efectos del eclipse solar son más pronunciados. “La irradiación solar sobre la tierra cae bruscamente y ocurren fenómenos derivados de la falta de energía que llega del Sol. Baja la temperatura, se levanta el viento, se generan cambios en la ionósfera terrestre e incluso la fauna reacciona a esos cambios. Para los animales, cuando ocurre el eclipse es como si hubiera vuelto la noche y, por lo tanto, cambian su conducta en relación con la falta de luz”, explica Pellizza.

Recomendaciones

Diferentes especialistas contactados por destacaron que la nacion es necesario el uso de anteojos especiales para apreciar el fenómeno. Desaconsejan terminantemente el uso de dispositivos como radiografías, lentes de soldador y otros medios caseros. Se deben utilizar los visores especiales para eclipse, que cuentan con filtros que bloquean el 99,9% de la luz solar. De no usarlos, el daño en la retina es irreversible.

Los expertos explican que el efecto de la quemadura de retina es acumulativo, se pierde la visión en la medida en que aumenta el tiempo de exposición al Sol. El riesgo deriva de exponerse a la luz infrarroja y la ultravioleta, que, si bien no se pueden percibir a simple vista, generan daños profundos en la visión.

Ambos fenómenos tienen diferentes efectos, por sus particularidades.