Confesó el brasileño que mató a una mujer tras alquilarle el vientre: “Mi vida corría riesgo”

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Fernando Alves Ferreira, el detenido por el femicidio de Eduarda Santos, la brasileña que encontraron acribillada de seis balazos en un sendero de Bariloche, confesó este viernes ser el autor del crimen al quebrarse durante la audiencia imputativa en la que se le dictó la prisión preventiva. No obstante, aclaró: 

“Yo también estaba en peligro”.

“Me gustaría que hagan la investigación completa y también quisiera solicitar apoyo psicológico”.

Fue lo primero que dijo el acusado, también de nacionalidad brasileña, ante el juez penal Sergio Pichetto, y los fiscales Gerardo Miranda y Martín Lozada. Después, se autoincriminó: 

“Sí, soy el responsable pero no lo planeé”.

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El imputado interrumpió esta mañana a sus abogados tras haber escuchado durante una hora y media los detalles de la acusación sobre el asesinato y pidió que se investigue un poco más acerca de los motivos que lo llevaron a ejecutar a la mujer cuyo vientre alquiló para tener a sus hijos.

La confesión del femicida

Alves Ferreira dijo que la mató “para proteger” su seguridad y la de los hijos mellizos que tuvo con la víctima, a quien vinculó con el narcotráfico. En ese sentido, agregó que él “estaba en peligro” y agregó: 

“Perdón, pero mi vida viene primero que la de los demás”.

“Cuestiones de narcos y todo lo que saben ustedes y Eduarda estaba involucrada en eso”.

Dijo el imputado. En otro tramo de su declaración desprestigió a la víctima y se refirió al hecho de que él había enviudado del esposo con el que se casó en un matrimonio igualitario y con el que habían anotado como propios a sus mellizos.

“Eduarda no era sumisa, todo lo contrario. Yo me quedé viudo hace siete meses. La violencia que sufríamos en la casa a partir de la llegada de Eduarda era constante. Mi prioridad eran mis hijos. Volver a Brasil no era una opción”.

Afirmó. Incluso, el acusado brasileño pidió que se periten su teléfono y el de la víctima para que entiendan “el peligro” que corrían su vida y la de los menores.

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Sobre el final de su exposición, pidió “asistencia psicológica” para él y señaló: 

“Me arrepiento de haber asesinado a alguien, claro que sí”. 

No obstante, manifestó que no recordaba bien el momento del crimen y concluyó: 

“No sé si me van a dar una cadena perpetua pero en realidad no me importa”.

Las pruebas del crimen

En relación a las pruebas, los fiscales mencionaron los videos de las cámaras de seguridad que por los horarios y movimientos lo incriminan. Además, señalaron que quedó filmado cuando la madrugada del miércoles sacó a Santos de la casa del barrio Llao Llao donde vivían y quedó grabado el recorrido de su auto hacia el sitio del crimen, en Circuito Chico.

También quedó filmado deteniéndose en la zona del puente de los Dos Moreno, donde se cree que descartó el arma homicida.

Por otra parte, destacaron que en la casa del imputado se incautó una caja de municiones calibre .357 a la que le faltaban 19 proyectiles, y que un cotejo balístico confirmó que los plomos levantados en la escena del crimen coinciden en marca y calibre con las balas que tenía en su domicilio.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal de Río Negro detallaron que la víctima fue asesinada de seis balazos que le atravesaron los dos pulmones, un brazo, la cadera y otro en la cara.

Otra evidencia mencionada por la fiscalía es que en el auto Chevrolet del acusado se encontraron manchas de sangre en la parte externa y en el baúl, y en el capot otros rastros hemáticos, pero que habían sido lavados.