Caso Fernando Báez Sosa: Por qué Máximo Thomsen ya no lidera a los rugbiers y se aferra a una sola prueba

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Máximo Thomsen llevaba una camisa oscura con tres botones desabrochados. Caminaba desafiante, con los brazos tensos y los puños aún listos para pegar. Antes de irse del lugar volteó su cabeza y miró una vez más a Fernando Báez Sosa, que yacía en el suelo, en cuero, sin ningún signo vital.

Su andar en aquel video exhibía mucho más que una postura prepotente. Más bien representaba el liderazgo que ejercía sobre su grupo de amigos, que al igual que él fueron detenidos durante aquella mañana del 18 de enero de 2020.

Hoy, a dos años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, Thomsen ya no cuenta con la potestad de sugerir a qué boliche ir a bailar ni tampoco puede decirles a sus amigos que utilicen otra ropa para volver a caminar por el centro de Villa Gesell sin que los reconozcan.

Detenido en la Alcaidía N°3 de La Plata junto a Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz, comparte los mismos temores que ellos y aguarda que una prueba modifique su situación respecto al resto.

Están todos en la misma, no hay uno por sobre el resto. malestar-se-difundieron-quejas-detenidos-crimen-fernando-baez-sosa-927797-113636 

No existe un ‘cabecilla’ como se dice en la jerga carcelaria. Se los ve como a un grupo de amigos que se mueven en bloque. Están juntos, dialogan despacio y gesticulan poco.

Los jueves reciben las visitas de sus familiares. Thomsen, al igual que sus compañeros de pabellón, se reunió con sus padres el pasado jueves y recibió mercadería y otros artículos personales, según pudo saber este medio.

El notorio pacto de silencio exhibido por los rugbiers implicó que ninguno de ellos declarara ante la fiscal Viviana Zamboni. La defensa reclama que esas condiciones no permitieron que ellos hablaran.