El "estafador de la virulana" volvió a atacar, pero esta vez como "mechero"


Alejandro Daniel Comesaña, más conocido como "el estafador de la virulana", hacer la actuación del cliente enojado en locales gastronómicos y reclamar dinero porque se había tragado un pedazo de esponja de aluminio no le funcionaba más. Su figura estaba registrada en cámaras de seguridad de comercios y circulaba en redes sociales.

Incluso en la última oportunidad en la que atacó con ese ardid el hombre de 63 años estuvo a punto de ser detenido en un restaurante del barrio porteño de Núñez. Pero, como no tenía su DNI ni el ticket de la supuesta compra de comida, el tecnicismo le permitió zafar y seguir su vida en libertad.

Pero Comesaña era un estafador profesional: desde su juventud arrastraba el ejercicio de timar con diferentes modalidades delictivas. Por ejemplo, un hombre denunció en redes sociales que lo contrató como diseñador gráfico para un emprendimiento y que nunca la pagó.

A modo con esta época, pensó en reinventarse, pero claro que siempre dentro del campo del delito. Así fue como retomó los ilícitos, aunque como "mechero": robar prendas de vestir bajo la simulación de ser un potencial cliente.

Fuentes policiales informaron a www.cronica.com.ar que, en las últimas horas, personal de la Comisaría Vecinal 15 B de la Policía de la Ciudad, que se encontraba en una recorrida de rutina por el barrio de Palermo, fue alertado en el cruce de las avenidas Córdoba y Scalabrini Ortiz por un comerciante que dijo que una persona le acaba de robar ropa en su local.

La víctima explicó que el ladrón había ingresado a su comercio y que, luego de probarse camperas, había escondido prendas entre sus ropas para después escapar con esa ropa.

Con la descripción del "mechero", los agentes alertaron al Comando Radioeléctrico y, de inmediato, se inicio la búsqueda mediante el chequeo de las cámaras de seguridad. El delincuente fue detectado a pocas cuadras del lugar, en la avenida Córdoba al 4500, donde fue alcanzado y demorado.

Tras pedir antecedentes, se percataron de que estaban frente el "estafador de la virulana". Y la Justicia ordenó que la aprehensión se convirtiera en detención. 



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