MADARIAGA: La laboriosa tarea de bomberos ante un escape químico e incendio ocurrido anoche





Combatir lo desconocido y desplegar todo lo aprendido en las distintas prácticas bomberiles fue lo que sucedió anoche frente a la Escuela 3 del barrio San Martín en donde el acoplado de un camión de transporte tuvo una reacción química que llevó al incendio de toda la carga.


CNM fue el único medio en vivo y al llegar, el acoplado estaba desenganchado, con sus puertas cerradas y la salida de una nube tóxica por cada uno de los recovecos disponibles.


Por arriba la nube, por debajo un líquido. El olor y reacción era similar al que se produce cuando se mezcla el cloro con el detergente. Solo que aquí era en cantidades industriales y nadie sabía que había allí dentro.



Por eso se despacharon 8 dotaciones, hubo recambio de personal, reabastecimento de agua e interconsultas a otros cuarteles.


Llegar y enfrentar lo desconocido. Hasta definir qué hacer, todos miraban. Dos bomberos se arrodillaron sobre calle Pellegrini. Hasta pidieron ayuda a periodistas de CNM, al chofer y a trabajadores del expreso para abrir los remitos de todos los pallets que había entre la carga.  


Leyeron uno por uno. Había químicos para tratamiento de agua. Cloro en pastillas y en líquido. Alcohol en gel, puro y rebajado, comestibles, shampoo y jabones para hoteles, módems de fibra óptica y demás productos.


Cada vez que aparecía un químico enumerado en los papeles se buscaba en un manual la manera de tratarlo.


Mientras, otra parte del escuadrón abría una puerta lateral y con un ventilador intentaba sacar la nube toxica. Le daban impulso para que saliera por las puertas traseras. La policía le indicaba a los vecinos que se queden en sus casas y muchos percibían ya el olor extraño. 


Al rato, lo químico tomó fuego. Los bomberos aún no sabía si tratarlo con el agua como el combate de un siniestro normal. Con una línea lo iban apagando para mantenerlo controlado y los dueños del acoplado pedían por la preservación del trailer aunque luego se dieron cuenta y desistieron.


La única manera era vaciar toda la carga y para hacerlo precisaban de ayuda porque eran pallets de productos. Sumaron un montacargas del expreso, vistieron a un operario de la firma de bombero y pudieron retirar los dos primeros. Todo el tiempo el fuego se reavivaba y se hacía imposible seguir sacando todo el material a escala. Recurrieron a rastrillos y a trabajo manual. Después se sumó una pala del municipio para retirar todo lo que caía en la calle.


Así pasaron las horas, fuego, agua, químicos y vaciamiento de la carga. 


El trabajo demandó horas y no hubo más que lamentar daños materiales y el cansancio de la tropa que tuvo que se remplazada en varias oportunidades.

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