Precio exorbitante por una parrillada en Córdoba: "La carne parecía recalentada"


Desde hace casi quince años que Andrea Arrozpide y su familia elige Córdoba para vacacionar, pero su último viaje a la provincia serrana, les dejó un sabor amargo. Es que la noche previa a emprender la vuelta a su ciudad de origen, tuvieron antojo de comer un típico cabrito cordobés. 

Sin embargo la cena en una parrilla de Huerta Grande, terminó opacada cuando les llegó la cuenta, por un total de 9.000 pesos, en la que les cobraron hasta el hielo, y la manteca del plato de pastas. Sumado a la mala atención y calidad que recibieron en el lugar.

Andrea es docente y su marido es empleado de turismo, por lo que este año "fue super difícil" por la pandemia, contó. 

Sin embargo, con esfuerzo, decidieron no relegar sus vacaciones en familia, es así que junto a sus hijos, y la mamá de Andrea, una jubilada de 82 años, hicieron el viaje. 

La noche anterior a emprender la vuelta, el pasado miércoles 27 de enero, la abuela había decidido invitar la cena, a modo de despedida, sin imaginar que tendría un monto de 8.720 pesos. Por eso, Andrea decidió contar su disconformidad con la parrilla "Fogón Criollo", y hacer su descargo en las redes.

Aunque Andrea contó que se habían fijado en los precios antes de hacer el pedido, manifestó que "no contaban con todos los recargos que vinieron después". 

"Nos cobraron 80 pesos el hielo, 200 pesos la manteca de los ñoquis".

Dijo indignada.

Apenas llegamos, mi esposo estaba terminando de estacionar, y yo acompañé a mi mamá al sanitario, y cuando volví a la mesa mis hijos ya estaban sentados, les habían abierto una gaseosa, y les habían marchado empandas. Si fueran de cortesía no hay problema, pero nos las cobraron", relató. Ese gesto ya les resultó "raro", pero como la idea era comer cabrito, "dejamos pasar esta situación y decidimos quedarnos", contó la mujer.

Al momento de sentarse en la mesa, vieron los precios de la carta.

"Las dos porciones de cabrito salían 3.600 pesos", contó. También pidieron dos porciones de asado, una ensalada y una porción de ñoquis. "El asado y el cabrito vinieron juntos con distintos puntos de cocción, y muy poca la cantidad. La carne no se veía como recién hecha, había pedazos que parecían recalentados, otros más secos que otros".

Describió.

A su vez, la ensalada era "mínima y salió casi 500 pesos". Mientras que los ñoquis que en la carta tenían un precio de lista de 560 pesos "terminaron saliendo alrededor de 710 pesos, porque mi hija los pidió con manteca que nos la cobraron alrededor de 200 pesos".

Agregó la mujer.

La sorpresa e indignación fue completa cuando llegó la cuenta. 

"Yo me empecé a poner mal, iba a quejarme, pero mi mamá también se empezó a poner mal, entonces decidió pagar y que nos fuéramos cuanto antes".

Dijo. Y agregó: 

"Ella quería tener tranquilidad, así que desembolsó todo lo que tenía, y terminó abonando la totalidad". 

Inclusive dejaron propina, es así que la cena les salió un total de 9000 pesos.

"Fue una situación muy incómoda y fea, pero por nuestra salud resolvimos pagar".

Remarcó.

Y cerró: 

"Pensé que lo tenía que dar a conocer, por la estrategia que usan. Porque una cosa es que uno decida lo que quiere gastar, y otra cosa es que te indujan a hacer algo que uno no quiere, o que te oculten cosas, no me parece".



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