MADARIAGA: Los 100 primeros días de una cuarentena eterna

General Juan Madariaga
Para una ciudad del interior como Madariaga el combate contra el coronavirus se transformó en una lucha en donde el debate político y económico se comenzaron a imponer por sobre el sanitario con el pasar de las semanas.

Es que la ciudad, al igual que otros tantos distritos de la Provincia de Buenos Aires, goza de la suerte de no haber tenido un brote de virus y sólo se registró un caso en un menor de edad sin que se pudiera detectar el nexo epidemiológico por parte de las autoridades sanitarias.

Entre la prevención, el cuidado, los controles, los horarios restrictivos y el toque de sirena la comunidad adquirió nuevos hábitos de vida. Cada paso fue debatido en los medios, cuestionado o avalado en un nuevo escenario que requirió del aprendizaje de todos.

Cada sector pugna, aún hoy, por poder mantener su negocio abierto y levantar el nivel de ventas. Aparecieron las ollas populares, el reparto de viandas, la venta de comida solidaria y el reparto de alimentos. Todos elementos estos que se identifican con la crisis que se atraviesa.

De la cuarentena estricta, al sistema de fases y dentro de ellas los distintos status. Algarabía cuando se avanza, bronca y temor cuando se retrocede. La mezcla de sensaciones parece una montaña rusa entre el stress y la relajación. Nadie la está pasando bien: ni los comerciantes, ni los políticos, ni los más vulnerables.

En estos 100 días hubo colas en los bancos, centenares de causas por violación a la cuarentena, hechos delictivos y festejos por el día del padre restrictivos.

El recrudecimiento de los enfrentamientos políticos dejaron al desnudo que esa faceta local está agrietada. Funcionarios que dejan de hablar con medios porque les tienen miedo. Ataques verbales y acusaciones cruzadas que aportan poco y nada a una sociedad convulsionada y una seguidilla de pasos en falso que ponen en peligro la paz social.

Fueron los primeros 100 días que demostraron que Madariaga es más ciudad que pueblo. Donde las franjas y movimientos etarios están bien diferenciados. En donde todos creen conocerse, pero en realidad somos muchos para conocernos entre todos. De aquí en más habrá que batallar contra la debacle económica, con comercios cerrados y aumento de emprendimientos caseros. También con el retraso en el pago de tasas o impuestos. Sólo será una oportunidad para aquellos que fueron previsores y ahorraron algo de dinero.

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