Kicillof despliega un operativo sanitario de urgencia en el conurbano bonaerense por el riesgo de contagios masivos en las villas

En las últimas horas, el gobernador Axel Kicillof puso en alerta al presidente Alberto Fernández por la fuerte preocupación que surgió en la provincia de Buenos Aires ante el peligro de un brote de contagios masivos de coronavirus en los barrios populares, asentamientos o villas de al menos cinco municipios del conurbano donde se empezará a activar el programa “búsqueda activa de casos febriles”.
El despliegue de promotores de la salud de Nación, la provincia y los municipios para detectar y asilar contagiados en las villas miseria ya se empezó a ejecutar en Quilmes, pero también seguirá en las comunas de Moreno, La Matanza, San Martín y Merlo. Es que en estos lugares es donde Kicillof y su equipo detectó una doble peligrosidad: elevado nivel de población en situación vulnerable hacinada en barrios populares y un crecimiento de casos recientes de COVID-19.

El ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, junto con su par de la Nación, Ginés González García, coincidieron en la necesidad de estar en alerta y activar operativos de urgencia en los barrios populares para detectar a tiempo contagiados o personas con síntoma de coronavirus.

La decisión de avanzar en cinco municipios del conurbano en estos operativos no es casual. Según la base de datos sustentado en cifras oficiales, en La Matanza había hasta ayer 147 casos de contagio, tres muertos por COVID-19 y hubo 21 contagiados relacionados con trabajos de la salud; en San Martín hay 107 casos, 7 fallecidos y 21 médicos contagiados del Hospital Manuel Belgrano; en Quilmes se registraron hasta ahora 65 contagios, tres muertos y uno de estos era un trabajador de la salud; en el municipio de Merlo hubo 74 casos con cinco fallecimientos registrados y en Morón 48 casos con seis fallecidos.
En cada uno de estos cinco municipios que están en el foco de la gobernación bonaerense hay más de 30 barrios populares, villas o asentamientos detectados donde los niveles de hacinamiento, superpoblación y elevado índice de pobreza no ayudarán en el caso de que se desate un brote masivo de COVID-19. Esto lo saben tanto Kicillof como el presidente Alberto Fernández y todos los ministros que los rodean.

Algunos como Verónica Magario ya expresaron públicamente su preocupación ante un eventual brote de COVID-19 en los barrios humildes e incluso relacionó un crecimiento de contagios al desborde social que se vio hace un mes cuando se abrieron las puertas de los bancos para los jubilados.

En rigor, estos cinco municipios puestos bajo la lupa ahora no necesariamente son los que lideran la lista de los de mayor nivel de contagios de coronavirus en la provincia de Buenos Aires. Hay otras comunas donde superan los números de contagios de algunos de estos casos. De hecho, Infobae adelantó el domingo una radiografía de la situación sanitaria de los cinco municipios que tienen más cantidad de casos.

Por otra parte, se pudo saber que hoy habrá en el municipio de Moreno una reunión de epidemiólogos del Ministerio de Salud de la Nación, la provincia de Buenos Aires y la comuna que dirige la kirchnerista Mariel Fernández para analizar un operativo en barrios populares de ese distrito similar al que se hizo en Quilmes.

El fallecimiento de una persona por COVID-19 en un frigorífico del barrio La Paz del municipio de Quilmes despertó la alarma en la gobernación bonaerense, que desde anteayer puso en marcha un amplio operativo sanitario en coordinación con el Ministerio de Salud de la Nación y los municipios.

Ante el riesgo de contagios masivos se dispuso del programa de “búsqueda activa de casos febriles” en Quilmes donde más de un centenar de promotores de la salud, epidemiólogos y funcionarios nacionales, provinciales y municipales hicieron un rastrillaje en 50 manzanas casa por casa para detectar eventuales personas contagiadas o con síntomas de fiebre o de dolores de garganta. Entre ayer y anteayer se visitaron en los barrios más pobres de Quilmes a 4.567 viviendas y se analizaron a 17.513 personas según datos oficiales. En ningún caso se detectaron contagios y sólo hubo dos sospechosos de COVID-19 que están siendo analizados.

“La idea es detectar a tiempo y hacer un amplio operativo con todas las personas que estuvieron con un contagiado de coronavirus o sospechoso de estarlo. En los barrios populares estamos muy atentos porque el nivel de hacinamiento y población pueden propagar más rápidamente el virus”, explicó el viceministro de Salud de la provincia Nicolás Kreplak.

El operativo que se realizó en Quilmes y se repetirá en los cinco municipios que están bajo la mira de Kicillof y su equipo contempla una suerte de “rastrillaje” por cada caso para tomar la fiebre de personas con síntomas de malestar, aislarlos en camiones especiales a aquellos que estén con fiebre o dolo de garganta y hacer un “bloqueo” a las familias para que hagan una cuarentena estricta y no propaguen un eventual contagio en el barrio.

Kreplak añadió que “en los barrios vulnerables el riesgo de contagios comunitarios es mayor y hay que estar más alertas”. En su escritorio cuenta con un mapa detallado de todos los casos de coronavirus, cruzados con los fallecimientos por COVID-19, sospechosos, niveles de pobreza y hacinamiento en los barrios y situación de atención sanitaria de cada lugar.

El mismo nivel de alerta y preocupación por eventuales brotes masivos de COVID-19 en barrios populares se registró en la ciudad de Buenos Aires donde el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, junto con la Nación también desplegaron operativos de contención y prevención.


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