
La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a prisión perpetua de Jorge Raúl Álvarez por la violación y el femicidio de Elizabeth Alejandra Toledo . El crimen ocurrió el 30 de diciembre de 2018 en San Fernando y tuvo una particularidad: un loro de la víctima repitió un grito de auxilio que quedó incorporado a la causa . Finalmente, una prueba de ADN identificó al condenado.
El máximo tribunal rechazó por razones formales una presentación de la defensa de Álvarez, alias “Tío Jorge”, con lo que quedó firme la sentencia dictada en el juicio oral. Fuentes judiciales confirmaron que también habían sido rechazados los recursos ante el Tribunal de Casación Penal y la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
Toledo tenía 46 años, sufría un retraso madurativo y vivía en una habitación de madera, en el altillo de una vivienda de Virreyes Oeste, junto con tres hombres. La madrugada del crimen, su cuerpo apareció desnudo sobre un colchón, con golpes en el rostro y signos de un ataque sexual .
La autopsia determinó que había sido violada, golpeada y asesinada por estrangulamiento manual . También tenía heridas de mordeduras en uno de sus brazos, que los investigadores interpretaron como lesiones defensivas.
Uno de los policías que preservaba el lugar antes de la llegada de los peritos escuchó una voz desde el interior de la vivienda. Era el loro de la víctima, que repetía: “¡Ay, por favor, soltame, ay no!” . La frase fue incorporada al expediente como un elemento que podía reflejar un pedido de auxilio de Toledo durante el ataque .
La prueba que finalmente vinculó a Álvarez con el hecho fue el ADN hallado en el cuerpo de la mujer tras el abuso sexual. Una testigo también lo ubicó al entrar y salir de la vivienda durante el horario en que se cometió el crimen .
En el debate oral, realizado en 2021, también fue juzgado Miguel Saturnino Rolón , alias “Mambo”, otro de los ocupantes de la casa. La acusación se apoyaba, entre otros elementos, en una pericia odontológica sobre una mordida encontrada en el cuerpo de Toledo.
Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de San Isidro consideró que esa coincidencia no alcanzaba el grado de certeza requerido para condenarlo y lo absolvió por el beneficio de la duda .
Rolón, además, fue la persona que dio aviso al 911 para reportar que había hallado a Toledo asesinada cuando regresó de trabajar como sereno en un club de rugby cercano.
En tanto, el tercer ocupante de la casa fue sobreseído porque tenía coartada: lo habían echado de la vivienda 15 días antes porque había golpeado a la mujer.
Así, Álvarez recibió prisión perpetua por abuso sexual agravado y homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Con la decisión de la Corte Suprema, la sentencia quedó firme.
Fuente:
Infobae
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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