
No todas las críticas o provocaciones merecen una respuesta inmediata ni un desgaste emocional. Mientras algunas personas reaccionan de manera impulsiva y luego se arrepienten por lo que dijeron, otras logran mantener la calma y el control incluso en las conversaciones más tensas, ya sea en el trabajo, en pareja o con amigos.
La psicología analizó qué hay detrás de quienes pueden sostener la tranquilidad cuando los provocan . Los expertos coinciden en que estas personas activan una pausa consciente de regulación emocional , lo que les permite romper el ciclo de conflicto. Al evitar una respuesta agresiva o defensiva —la reacción que el provocador busca—, se le niega el protagonismo y la confrontación pierde fuerza.
Según los especialistas, responder con serenidad ante una provocación no es señal de debilidad ni de indiferencia, sino de alta inteligencia emocional y dominio del sistema nervioso. Se trata de una estrategia consciente para regular las emociones y no dejarse llevar por el impulso.
La experta en liderazgo María Pacheco explicó que en situaciones de tensión, como una reunión en la que alguien interrumpe o corrige delante de los demás, el cuerpo suele reaccionar antes que la cabeza. Muchas veces, la respuesta impulsiva termina siendo más agresiva de lo deseado y, con el tiempo, aparece el arrepentimiento por no haber manejado mejor la situación. “ Cuando reaccionás impulsivamente, dejás de decidir vos y empiezan a decidir tus emociones. Ahí es donde perdés fuerza ”, sostuvo a Vozpópuli.
Desde la perspectiva de la psicóloga Susan David, especialista en agilidad emocional y profesora de la Escuela de Medicina de Harvard, aprender a gestionar las emociones no significa reprimirlas , sino reconocerlas sin permitir que determinen automáticamente la conducta . Ante una provocación, identificar el enojo, la frustración o la necesidad de defenderse puede ayudar a tomar distancia de la reacción inicial y elegir una respuesta más acorde con los propios objetivos. De esta manera, mantener la calma no implica aceptar el maltrato, sino responder de forma consciente en lugar de actuar por impulso .
Por su parte, el psicólogo Daniel Goleman, referente en el estudio de la inteligencia emocional, destaca la importancia del autocontrol para manejar situaciones sociales complejas. Esta capacidad permite reconocer las propias reacciones, regular los impulsos y evitar que una discusión escale innecesariamente. En una conversación tensa, hacer una pausa, escuchar antes de contestar o decidir que no vale la pena continuar una discusión son recursos que ayudan a conservar la perspectiva y establecer límites sin recurrir a la agresividad.
María Pacheco detalló que quienes logran mantener el control suelen tomarse un momento antes de responder y utilizan estrategias simples pero efectivas:
Estas estrategias permiten evitar el desgaste emocional y desactivar el conflicto, priorizando el autocuidado y la claridad en la comunicación.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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