
Termina el partido en el Monumental y se escucha un grito eufórico por el triunfo en el clásico más antiguo del fútbol argentino . Pero inmediatamente, los hinchas se acuerdan de Boca . El eterno rival al que River visitará el domingo en la Bombonera . Y al que el equipo de Leonardo Ponzio llega bien parado desde los últimos resultados, pero no desde el juego, en el que mostró irregularidades nuevamente. Así y todo, la historia pesó una vez más y los de Núñez le ganaron , en un partido muy ajustado y por la mínima diferencia, a un Racing que se quedó afuera de los playoffs y sin competencia internacional en 2027 , en un año para el olvido.
Como si estuviera afectado por la semana que tuvo el eterno rival, River entró confundido al campo de juego . Encima, instantes después de que Boca consiguiera una victoria clave para la tabla anual sobre Independiente. Es que fue Racing el que tomó la iniciativa en Núñez y el que mejor parado estuvo, con un planteo 4-1-4-1, con el que Chirola Romero le ganaba la pulseada táctica a Ponzio en el duelo de técnicos interinos. La visita presionaba bien y obligaba al local a jugar largo..
El triángulo interno con Kranevitter como eje y Tello y Lodico como laderos marcaba el ritmo de Racing de acuerdo a las circunstancias y tenía bien controlado a Almada, que repetidamente buscaba el pase atrás, comprometiendo a sus compañeros. Y con Zaracho más centrado, Racing atacaba más por la izquierda, con Conechny ganándole las espaldas a Montiel. El chubutense aprovechó un error de Otamendi y sacó un potente zurdazo cruzado que Beltrán desvió.
Esa jugada fue una respuesta a otra que había tenido River anteriormente cuando Montiel apareció por el centro del área rival, como lo hace habitualmente, y Cambeses le sacó un zurdazo de gol.
Esas acciones presagiaban que podía salir un partido de ida y vuelta, sobre todo por los espacios que encontraba Racing de mitad de cancha hacia adelante, pero quedó en eso. La Academia no pudo aprovechar otros errores que tuvo la última línea de River, incluido un mal despeje de Beltrán fuera del arco.
El más sólido de la defensa local era Lautaro Rivero, ya que le ganó la mayoría de los duelos a Maravilla Martínez, y después de tantos errores que cometió este año, tuvo su premio al cabecear un centro preciso de Correa y ganarle en el salto a Escudero para poner el 1-0.
El gol llegó en un momento en el que River estaba incómodo. Pero sacó a relucir la jerarquía con la que Racing no cuenta y encontró las sociedades que no había podido ubicar hasta ahí. Almada tocó para Ortega y el lateral se la dio a Correa para que frotara la lámpara.
River pudo haberse ido con dos goles de ventaja al descanso, ya que Correa había marcado tras capturar un rebote de Cambeses luego de un remate de Galván y un esfuerzo notable de Lucas Beltrán por recuperar la pelota. Pero llamaron a Rey Hilfer desde el VAR para que analizara el inicio de la jugada, en la que hubo un remate de Correa que tapó Cambeses y Beltrán y Montiel estaban adelantados . Para el árbitro, en una polémica interpretación, Montiel interfirió la visión de Cambeses, a pesar de que en el momento del disparo, el arquero de Racing no lo tenía por delante.
Se imponían cambios en el segundo tiempo en River, ya que Racing salió bien adelante. Ponzio mandó a la cancha a Juan Cruz Meza y a Lautaro Pereyra. Sacó a Galván y también a Beltrán, por lo que se quedó sin “9”. Y eso que el Vikingo había asistido unos minutos antes a Correa para el segundo, pero Cambeses detuvo el mano a mano.
El entrenador tenía que reforzar la mitad de cancha, en la que Silva, quien reemplazó a Moreno, lesionado, antes de los 20 minutos de juego, estaba muy solo. Entonces, armó doble cinco con Andrada, mientras que Juan Cruz Meza y Pereyra se pararon a los costados.
A Racing pasaron a sobrarle jugadores en la mitad de la cancha. Y estaba abajo en el marcador. Entonces, Romero mandó a la cancha a Lautaro Díaz para tener más presencia arriba y a Leonel Pérez para oxigenar en la mitad.
Pero Racing no tuvo profundidad en los últimos metros. De hecho, no pateó al arco. En River levantó Otamendi y con Rivero firme, la zaga dio garantías en la segunda etapa. A su vez, el equipo de Ponzio encontró espacios pero no estuvo fino para definir el partido. Pereyra le dio velocidad y Correa exhibía sus destellos. Pero necesitaba más de Almada y Thiago no apareció.
De todos modos, River sostuvo la ventaja y festejó tres puntos necesarios. Ahora se viene Boca en la Bombonera. Y la gente dio su veredicto: “El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”, agitaron los hinchas en un Monumental eufórico.
Redactor de la sección Deportes
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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