
MENDOZA.- Mientras el Súper Niño va ganando intensidad, con el pico previsto para diciembre y enero, las primeras lluvias persistentes ya mostraron otro inconveniente en esta provincia: los problemas en la infraestructura vial. Esta situación se convirtió en un verdadero trastorno para conductores y transeúntes en las distintas calles y vías de acceso de la geografía local. Basta con tomar algún camino o ruta para encontrarse con baches, pozos y socavones, lo que además pone en riesgo la seguridad.
“Mendoza está detonada de pozos”, “Las lluvias desnudaron la realidad de las calles”, “Es un peligro circular por varios lugares”, “El chasis y los neumáticos no paran de sufrir cuando salís a manejar”. Múltiples relatos y comentarios de los ciudadanos sobre el día a día de la transitabilidad y la seguridad vial fueron recolectados por LA NACION en una recorrida por distintas arterias del Gran Mendoza.
“Paró de llover y salí a manejar. Me sorprendió un tremendo pozo que se hizo en el medio de la calle, no se veía por el agua, y terminé con una rueda destruida. Tuvieron que venir a auxiliarme”, contó a este diario una vecina de la comuna de Las Heras, tras el episodio que vivió en la avenida Champagnat, una de las principales vías de acceso a los barrios del piedemonte mendocino. De hecho, en una gomería de la zona en pocas horas reportaron más de 20 casos con problemas similares.
“Circulábamos por la ruta 7, a la altura de las bodegas en Luján de Cuyo, camino a la montaña, y casi nos damos vuelta con el auto, esquivando los grandes pozos que hay”, recordó Javier, otro conductor. En este sentido, desde la Coordinación de Frontera, en las últimas horas dieron cifras concretas de lo que está sucediendo, con fotos y videos de conductores afectados.
“Ya van más de 14 autos con cubiertas reventadas por los baches en ruta 7, entre Cochabamba y la destilería de Luján de Cuyo. Uno de los autos reventó dos cubiertas”, señalaron a LA NACION .
Y así, las historias se repiten. “En los dos principales accesos de Mendoza, el Este y el Sur, tenés que hacer malabares para transitar, porque hay nuevas obras; y es un verdadero caos. Además, hay tramos donde las colectoras son un desastre y hay gente que se queda atascada entre pozos y barro”, señaló Matías, un poblador de la comuna de Maipú.
Son miles de situaciones que se dan a diario cuando los mendocinos se suben al volante. En diálogo con LA NACION desde las distintas reparticiones oficiales, entre ellas, Vialidad Provincial, la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial de Mendoza, y Vialidad Nacional afirman que se encuentran realizando los trabajos necesarios para mejorar y optimizar el estado de las calles, aunque reconocen las deficiencias y las dificultades.
“Estamos interviniendo con equipos donde el suelo lo permite. Si hay mucha agua, hay que esperar que drene y seque para que las máquinas no se embanquen en el barro. En cuanto a los baches, no podemos repararlos si no tenemos al menos 48 horas de pleno sol. Estamos esperando esas ventanas de tiempo para salir a bachear lo más urgente, pero en general esta tarea va a demandar más tiempo”, explicaron desde Vialidad Provincial.
Asimismo, desde el organismo oficial ven con dificultad lo que se viene, atentos al fenómeno climático. “Es una problemática general compleja, que va a provocar que nos lleve tiempo solucionar de forma integral, porque si se tapa el bache pero no se resuelven otros inconvenientes que tienen que ver con riego, canales, drenajes, el agua se va a terminar llevando el material del bache que habrá que volver a tapar y también generando nuevos baches”, completaron.
Marité Badui, subsecretaria de Infraestructura, indicó a LA NACION que están interviniendo casi 500 kilómetros de rutas a nuevo, es decir “refuncionalización completa”, además de un plan de exprés de bacheo y asfalto. “También están las rutas que ya han quedado en tramas netamente urbanas, donde hay municipios más o menos colaborativos. Para asfaltado y baches firmamos convenios con aquellos que son más proactivos y se hace en conjunto, aportando cada parte distintas cosas: materiales, máquinas, recurso humano. Y, si no, lo abordamos desde Vialidad”, sostuvo la funcionaria. Reconoció asimismo las dificultades para dar respuestas a los baches, dado que Mendoza tiene más de 16.000 kilómetros, pero un alto porcentaje de lo que se ve a diario es lo que está en tramos urbanos.
De igual forma, esta realidad se vive en la alta montaña, con reclamos permanentes del sector del transporte de carga. De hecho, desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) manifestaron su rechazo a un nuevo peaje que se cobra en la localidad fronteriza de Las Cuevas, cuando todavía no se hacen las reparaciones en la ruta. “Nos cobran tarifas de hasta $9300 por transitar en un cráter”, se quejaron los transportistas, quienes piden que primero se deben arreglar los caminos. “No nos oponemos a pagar por un servicio, nos oponemos a pagar tarifas desorbitadas por circular sobre una ruta destruida donde la falta de mantenimiento pone en riesgo diario la seguridad de las unidades y de los choferes”, indicó Carlos Messina, presidente de Aprocam.
Desde Caminos del Aconcagua, consorcio que obtuvo recientemente la concesión, indicaron que están trabajando y que tienen plazo de un año para dejar el camino en condiciones, después de años de falta de inversión en la zona.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
.jpg)
Redes