LISBOA.– La policía portuguesa desalojó este martes de madrugada los campamentos de protesta instalados en el centro de Lisboa y Oporto contra el aumento del costo de la vivienda y detuvo a 55 personas que se negaron a abandonar las plazas. Los operativos pusieron fin a varios días de ocupaciones organizadas para exigir medidas frente a una crisis habitacional que se ha agravado en los últimos años .
Las fuerzas de seguridad intervinieron poco antes de las 6 de la mañana, después de advertir a los manifestantes que las acampadas eran ilegales. En Lisboa, los agentes despejaron la céntrica plaza del Rossio, donde los activistas habían instalado unas 200 carpas desde el sábado . En Oporto, los manifestantes desmontaron sus propias carpas en la plaza Dom João I, ocupada desde hacía unos diez días.
Carla Valadão, vocera del campamento de Lisboa, calificó la operación policial de “muy agresiva” y aseguró que los manifestantes volverían a movilizarse a las 19.
🇵🇹 | Portugal: Decenas de tiendas de campaña continúan instaladas en el centro de Lisboa y Oporto en protesta contra la crisis habitacional y la reforma que acelera los desalojos por impago. Manifestantes convocan a una huelga general el 11 de noviembre. pic.twitter.com/AVo34fz5Y2
La versión de las autoridades fue diferente. El superintendente de la Policía de Seguridad Pública, Sergio Soares, afirmó que el desalojo se desarrolló “de forma tranquila, proporcionada y adecuada, sin que la policía tuviera que intervenir” . Precisó que las 55 detenciones se produjeron por la negativa de los manifestantes a retirarse voluntariamente y que dos personas recibieron atención médica por heridas leves.
Las protestas reflejan el creciente malestar por el acceso a la vivienda en Portugal, uno de los países europeos más afectados por el encarecimiento del mercado inmobiliario . Desde 2017, los precios de compra se han más que duplicado y los alquileres de los nuevos contratos casi se han duplicado, una situación especialmente grave en las principales ciudades, donde también aumentaron las críticas al turismo masivo y a la llegada de los llamados nómadas digitales.
El reclamo apunta además contra una reforma impulsada por el gobierno de centroderecha que contempla facilitar los desalojos por falta de pago y eliminar los límites máximos de alquiler en los nuevos contratos. El proyecto superó una primera lectura parlamentaria en septiembre con la abstención del partido de extrema derecha Chega.
En los días previos al desalojo, los campamentos reunieron a cientos de activistas que reclamaban soluciones a la crisis habitacional. “Generación sin vivienda”, “La vivienda es un derecho, no un lujo” y “Quiero un lugar donde vivir” eran algunas de las consignas exhibidas en pancartas alrededor de la plaza del Rossio.
Entre los manifestantes, Miguel Gregorio, de 22 años, denunció la imposibilidad de acceder a una vivienda con su salario mínimo de 920 euros mensuales. “ Con 920 euros no puedo pagar un alquiler de 1500 euros (unos 1700 dólares) . ¡Es matemático, y hasta un niño de cinco años puede entenderlo!”, afirmó a la AFP.
El malestar por los precios de la vivienda se ha convertido así en una movilización que trasciende las dos ciudades y cuyos organizadores buscan mantener en las próximas semanas.
Pese a las advertencias de las autoridades sobre posibles procesos judiciales por desobediencia, los organizadores habían anticipado su intención de mantener las protestas . En Oporto, una de las voceras del movimiento, Maria João Calisto, informó que habían presentado un aviso de manifestación para el período comprendido entre el 21 de octubre y el 31 de diciembre .
El movimiento también busca extender las protestas a escala ibérica, junto con organizaciones de España , y pidió a los sindicatos que convoquen una huelga general el 11 de noviembre.
Las acampadas portuguesas se suman a las protestas por la vivienda registradas en España y coinciden con un creciente descontento por el costo de vida en otros países europeos, como Francia, Bélgica e Italia . En Madrid, una movilización similar llevó a la instalación de un campamento en la Puerta del Sol hace tres semanas, también para exigir medidas frente a la crisis habitacional. El reclamo por el acceso a la vivienda ha cobrado así una dimensión que trasciende las fronteras portuguesas.
Por su parte, el alcalde de Oporto, Pedro Duarte, aseguró que las autoridades seguirán atendiendo las preocupaciones sobre el acceso a la vivienda, siempre que las manifestaciones se desarrollen de manera pacífica y dentro de la legalidad.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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