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Laia Castells, pilota de avión: “En aviación no se puede improvisar: una persona cansada no rinde igual que una que ha descansado”

Para Laia Castells , un viaje familiar cuando tenía 18 años marcó el inicio de su sueño de ser pilota de avión . La curiosidad la llevó a la cabina, donde los pilotos le permitieron observar la aproximación al aeropuerto. “Ver el mundo desde allí arriba me pareció algo mágico. En ese momento supe que quería aprender a volar estas máquinas increíbles” , recordó la joven de 2 años.

Castells aspira a convertirse en comandante y ocupar el asiento izquierdo del Boeing 737 . En diálogo con La Vanguardia , repasó su vocación, la exigencia de la profesión y los desafíos de mantener la concentración y el descanso en una rutina marcada por horarios cambiantes. “Incluso en los días difíciles, no quería estar haciendo otra cosa. Cada error era una lección, cada obstáculo una oportunidad” , aseguró.

El día de Laia comienza mucho antes de llegar al aeropuerto. Desde su casa, revisa la meteorología, el rendimiento de la aeronave, los aeropuertos de operación y los NOTAMs. “La planificación es clave, porque la seguridad empieza antes de despegar” , explicó. Entre los elementos que nunca olvida están el pasaporte, la identificación de tripulación, el iPad con la documentación de vuelo y algo de comida para la jornada.

En cada jornada realiza entre dos y cuatro vuelos, siempre con base en Barcelona. “Cada día es diferente: cambian los destinos, la meteorología y las situaciones operativas, pero la responsabilidad y la emoción de volar siempre permanecen” , contó. Esa combinación de rutina y desafío constante es lo que la mantiene apasionada por la aviación.

El primer vuelo con pasajeros fue inolvidable para Castells. “Recuerdo ponerme el uniforme con una mezcla de ilusión, nervios y una felicidad difícil de explicar. Al cerrar la puerta y acelerar por la pista, sentí calma y emoción intensa . Todo cobró sentido: los años de estudio, el esfuerzo, las dudas superadas”, relató.

Laia reconoció que la profesión exige adaptarse y hacer elecciones conscientes . Durante la formación, mientras sus amigos salían de fiesta, ella priorizaba el estudio y el descanso. “La responsabilidad empieza mucho antes de sentarse en cabina”, afirmó.

Uno de los mayores retos fue aprender a vivir lejos de su familia y equilibrar la vida profesional con el tiempo personal. “Requiere organización, comunicación y valorar aún más los momentos compartidos”, señaló. Sin embargo, siente que la aviación le dio más de lo que tuvo que dejar: “Me ha regalado experiencias únicas, crecimiento personal, independencia y la posibilidad de vivir mi vocación cada día” .

El descanso es una prioridad absoluta. Los turnos pueden empezar a las tres de la madrugada o terminar pasada la medianoche, lo que obliga a una disciplina estricta. “En aviación no se puede improvisar: una persona cansada no rinde igual que una que ha descansado correctamente. El descanso no es un lujo, es una herramienta de seguridad”, remarcó.

Castells explicó que los pilotos reciben entrenamiento constante para afrontar situaciones de emergencia y meteorología adversa. “Nada de lo que ocurre en cabina se deja al azar: hay procedimientos claros, simulador, preparación y trabajo en equipo” , detalló. Cuando surge una complicación, el foco está en resolverla de la forma más segura posible, dejando las emociones en segundo plano.

La relación con el control aéreo es fundamental. “ Es un trabajo en equipo constante . Los controladores gestionan el tráfico desde tierra y nos dan instrucciones sobre altitudes, rumbos y velocidades. La comunicación es clave, por eso usamos fraseología estándar internacional para evitar malentendidos”, explicó.


Fuente: TN


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