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La psicología explica la trampa de la frase “todo está bajo control”: por qué es un motor de estrés crónico

Muchos, en la sociedad actual, ven como algo súmamente positivo el ser una persona extremadamente ordenada y organizada . Lo consideran una virtud. Nos convencieron de que planificar todo es sinónimo de éxito, de responsabilidad y de madurez , entre muchos otros adjetivos.

Pero para la psicología no es tan así. De hecho, detrás de esta aparente eficiencia se esconde una trampa silenciosa que te va sacando la energía de a poco, tal como lo asegura la psicóloga Florencia Lorenzo .

“La necesidad de estructurar absolutamente todo funciona como un mecanismo de defensa” , según le dijo la profesional a Pronto. Nuestra mente, en esos casos, está buscando una manera de protegerse contra la incertidumbre y el miedo al fracaso. Y sintetiza: “Buscar que todo esté bajo nuestro dominio es un motor de estrés crónico y trastornos de ansiedad”.

Siguiendo esa misma línea, los ejemplos sobran. “Creemos que si anticipamos lo que va a pasar en el trabajo, cómo va a reaccionar nuestra pareja o qué imprevisto puede surgir en determinada situación, estaremos a salvo del sufrimiento” , asegura. Pero eso es falso, ya que la vida es impredecible por naturaleza.

Es ahí cuando nuestro cerebro se mantiene en un estado de alerta constante, como si estuviésemos en peligro real. Esto nos activa las hormonas del estrés (como el cortisol y la adrenalina ), dejándonos de cama al final del día.

Según Florencia Lorenzo, hay ciertos comportamientos muy sencillos de reconocer e identificar, si es que uno cayó en la trampa de pretender tener “todo bajo control” . El primero es que no sabemos delegar , creyendo que si algo determinado no lo hacemos nosotros, nadie podrá hacerlo.

El segundo síntoma es que nunca dejamos de pensar , de repasar escenas tanto pasadas como futuras, con lo cual no logramos descansar. La tercera señal es cuando sentimos que un simple cambio de plan, sobre todo realizado por otra persona, nos arruina el día, invadiéndonos una sensación de frustración, bronca o angustia .

Finalmente, otra de las cuestiones que debemos tener en cuenta es cuando el cuerpo nos pasa factura en forma de dolores de cuello, espalda o cabeza, problemas digestivos o dificultades para dormir. Y, por último, cuando nuestra necesidad de control repercute en los que queremos y nos rodean: pretender corregir siempre a nuestro hijos, pareja o compañeros de trabajo termina generando roces y discusiones sin sentido.

Poder dejar de lado esa conducta y esa idea de pretender tener “todo bajo control”, no quiere decir que nos volvamos personas desinteresadas. Lo que debemos buscar es nuestra capacidad de adaptarnos a lo que nos pasa pero sin perder la paz mental .

La profesional de la psicología recomienda cuatro ejercicios muy fáciles para dejar atrás esa lógica peligrosa que nos genera estrés y ansiedad:

La psicología Florencia Lorenzo no duda: a largo plazo, “aceptar que no podemos controlar todo no es una derrota ni dar un paso atrás ni convertirse en alguien irresponsable” . Es, en contrapartida, la única forma de vivir más livianos y tranquilos , recuperando la energía perdida.


Fuente: TN


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