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Habló por primera vez Chantal Leclercq, una de las anestesiólogas involucradas en el escándalo del propofol

La anestesióloga Chantal “Tati” Leclercq publicó un descargo por primera vez luego de quedar envuelta en la causa que investiga el desvío de anestésicos hospitalarios para uso recreativo en la ciudad de Buenos Aires tras la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar . La joven, que fue sometida a un allanamiento en abril de este año, apuntó contra las acusaciones que surgieron en su contra y relató cómo vivió los últimos seis meses.

“Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama ”, comenzó la publicación realizada en Instagram. Durante las primeras horas después de publicado el descargo, el perfil de Leclercq permaneció abierto y público. Más tarde, cuando el posteo se volvió viral, la joven decidió ponerlo en privado .

En el texto, que estaba acompañado de fotografías suyas con amigos y familiares, añadió: “También me hice más creyente , más artista, escribí a lo loco, pensé mucho, aunque no siempre pensé bien. Me equivoqué más que nunca y aprendí en su misma medida; me volví a enamorar; abracé muchos perros y les hice mimos a todos los gatos que encontré; perdí amistades, pero las que quedaron hoy valen mucho más que cualquier otra cosa. Extrañé a una persona y la soñé todas las noches y, después de darle tantas vueltas a lo mismo, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó ”.

“Me obsesioné con el yoga, me vino bárbaro para tener una excusa para llamar a mi abuela más seguido y contarle todas las posturas que fui aprendiendo y que ella me cuente una vez más sobre su viaje a la India y su vida como monje budista”, siguió y señaló: “Pensé en seguir sus pasos, en buscar la felicidad muchos kilómetros para allá, tal vez bien bien lejos podría, por fin, estar en paz, pero me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último ”.

La joven anestesista era residente y cursaba el tercer año en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia del sistema de salud porteño. En su momento, la Justicia la señaló como un punto de conexión entre Zalazar, la víctima, y Hernán Boveri y Delfina “Fini” Lanusse —íntima amiga de Leclercq—, ambos vinculados al servicio de Anestesiología del Hospital Italiano.

A partir de la muerte del joven, se supo que participaba junto a otros colegas de las “ Propofest ” , fiestas clandestinas donde los participantes consumían fuertes drogas sedantes . Según testimonios de médicos y residentes consultados por LA NACION , en estos eventos privados, organizados por un grupo reducido de profesionales de distintos hospitales porteños, los participantes consumían propofol y fentanilo con fines recreativos .

“Me llamaron tantas cosas que, por momentos, incluso mi nombre dejó de pertenecerme . Antes, Chantal Leclercq aparecía escrito en guardapolvos, exámenes, historias clínicas. Estudié durante años para aprender ese extraño oficio de mantener a otro ser humano de este lado de la vida”, continuó en su posteo.

Y cerró la publicación con una ironía: “Pero, de la nada, la peligrosa era yo . Qué risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”.

En abril, la Justicia imputó a Leclercq , quien también era amiga del fallecido Zalazar (anestesista del hospital de niños Ricardo Gutiérrez). Cuando se la investigó, se determinó que habría podido tener una participación clave por la relación con ambos .

El caso se originó tras la muerte del anestesista, hallado sin vida en su departamento del barrio de Palermo el 20 de febrero, en un episodio que fue atribuido a una sobredosis de propofol y fentanilo . En la vivienda se encontraron medicamentos anestésicos e instrumental médico, lo que dio inicio a una serie de averiguaciones para determinar el origen de esas sustancias .

A partir de ese hecho, los investigadores comenzaron a reconstruir cómo esas sustancias —de uso exclusivo en entornos médicos— habían salido del circuito hospitalario.

Tras esto, se estableció que los insumos pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires, lugar donde no trabajaba la víctima . Ese dato derivó en un procedimiento interno dentro de la institución privada. En ese marco fueron identificados Boveri, médico del área de Anestesiología, y Lanusse, residente de tercer año , como presuntos responsables del robo y de la posterior distribución de las drogas .

El expediente, radicado en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29 con intervención de la Fiscalía N°49, aún no tiene una calificación definitiva , aunque podría encuadrarse como hurto o administración fraudulenta , con penas de hasta seis años de prisión.

En paralelo, la muerte de Zalazar continúa bajo investigación como averiguación de muerte dudosa , con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6.


Fuente: La Nación


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