
La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firmes las condenas contra Julieta Antonella Lacivitta y Estefanía Romero por el homicidio de Walter Molina , el financista asesinado durante una falsa operación de cambio de dólares en un departamento del barrio porteño de Almagro .
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti rechazaron por inadmisible el recurso de queja presentado por las defensas. De ese modo, quedó cerrada la revisión judicial de las penas dictadas contra las dos mujeres por el crimen cometido en noviembre de 2021.
Lacivitta recibió una condena de 14 años de prisión como coautora del delito de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego. Romero, en tanto, fue sentenciada a cinco años de cárcel en carácter de partícipe primaria.
El día del hecho, Molina, de 34 años, se dirigió a un edificio de la avenida Díaz Vélez, en Almagro, para concretar una transacción de divisas. La cita había sido acordada con una mujer que se presentó como “Camila” y que, según estableció la investigación, era Lacivitta.
El financista ya había realizado operaciones previas en ese mismo lugar. En esta oportunidad, la propuesta era un cambio por USD 15.000, aunque llevaba USD 7.500 al departamento. La maniobra, según reconstruyó la Justicia, tenía como finalidad quitarle el dinero.
Lacivitta tenía acceso a la propiedad porque mantenía una relación con el hijo de la dueña del departamento y contaba con una llave magnética. Al ingresar Molina, fue sorprendido por Eduardo “Calabaza” Ajalla Cabrera, pareja de Romero, quien lo golpeó y le disparó en el tórax con un arma calibre 9 milímetros.
Los agresores escaparon después con el dinero en un vehículo de Romero, que aguardaba en las inmediaciones. La víctima fue encontrada sin vida en el inmueble luego de que su familia denunciara que no había regresado a su casa.
La investigación incorporó registros de cámaras de seguridad, análisis de teléfonos celulares, geolocalizaciones y comunicaciones entre los involucrados. Esos elementos permitieron orientar la investigación hacia Cabrera, Romero y Lacivitta.
Según reconstruyó la Justicia, Molina trabajaba como despachante de Aduana, era licenciado en Comercio Exterior y manejaba una financiera desde hacía dos años. Al momento de ser hallado, conservaba su billetera y documentación, mientras que en su vehículo había dinero en pesos.
El tercer acusado no llegó al debate oral junto con las dos mujeres porque se encontraba prófugo. El Ministerio de Seguridad de la Nación había ofrecido una recompensa para obtener datos que permitieran localizarlo y finalmente fue detenido en 2023.
Sin embargo, el 9 de febrero de 2025 Cabrera volvió a escapar, junto con otros cinco detenidos, de la Comisaría 6A de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada sobre la avenida Díaz Vélez al 5100. Según consta en la información judicial, los presos maniataron al jefe de servicio antes de abandonar la dependencia.
Cabrera fue recapturado después de una persecución policial con intercambio de disparos, episodio en el que murió uno de sus cómplices. Con el rechazo de la queja por parte del máximo tribunal, las penas impuestas a Lacivitta y Romero quedaron firmes.
Fuente:
Infobae
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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