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Álvaro Puche, entrenador: “Si a los 60 años sentís que al tomar un vaso de agua, se te va a caer, perdiste fuerza de agarre”

Sostener un vaso de agua parece un movimiento tan sencillo que pocas veces pensamos en la fuerza que necesitamos para hacerlo. Sin embargo, si una persona siente que el vaso se le puede resbalar de las manos o que no tiene seguridad al agarrarlo, podría estar frente a una señal de pérdida de fuerza que conviene atender .

El entrenador español Álvaro Puche advirtió sobre este problema al hablar de la importancia de ejercitar los brazos a partir de los 50 y 60 años . “Personas que he tratado en el gimnasio me contaron que sentían que hasta un vaso de agua, cuando lo sujetaban, se les podía a caer de las manos. Eso es pérdida de fuerza de agarre”, explicó.

La fuerza de los brazos no solo permite cargar peso o levantar objetos. También interviene en movimientos esenciales para la vida diaria y ayuda a conservar la independencia a medida que pasan los años.

Con el envejecimiento, la fuerza muscular tiende a disminuir . Cuando esa pérdida afecta los brazos y las manos, algunas actividades habituales pueden volverse más difíciles: abrir un frasco, llevar las bolsas de las compras, empujar una puerta o apoyarse para levantarse de una silla.

Puche destaca que la fuerza de agarre es un indicador de la fuerza general . Por eso, notar inseguridad al sostener objetos livianos puede ser una señal para prestar atención a la condición física, aunque no alcanza por sí sola para establecer un diagnóstico.

El entrenador también señala que las molestias en las muñecas, los codos y los hombros pueden limitar los movimientos cotidianos. Si el dolor es persistente o aparece junto con una pérdida de fuerza, conviene consultar a un profesional de la salud antes de empezar a entrenar por cuenta propia.

El trabajo muscular también es importante para la salud ósea . La osteoporosis debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, especialmente en personas mayores. Aunque suele asociarse con la cadera y la columna vertebral, también puede afectar los huesos de los brazos, como el húmero, el radio y el cúbito .

Los ejercicios de fuerza ayudan a mantener la masa muscular y pueden contribuir a preservar la salud de los huesos. Sin embargo, no garantizan que una persona evite la osteoporosis ni reemplazan la evaluación médica, los estudios o los tratamientos que puedan ser necesarios.

Además, contar con brazos más fuertes permite reaccionar mejor ante determinadas situaciones cotidianas, como apoyarse al perder el equilibrio o utilizar los brazos para incorporarse desde una silla.

Puche propone trabajar distintos grupos musculares , en especial los bíceps, los tríceps y los músculos que intervienen en la flexión y extensión de los dedos, fundamentales para el agarre.

Entre los ejercicios que se pueden incorporar a una rutina están:

La recomendación del entrenador es dedicar al trabajo de fuerza de los brazos dos o tres sesiones semanales . La intensidad y los ejercicios deben adaptarse a la condición física, la experiencia y las posibles limitaciones de cada persona.


Fuente: TN


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