Home Ads

Rociar vinagre en cuchillos y tenedores: para qué sirve y por qué recomiendan enjuagarlos a los pocos minutos

Es muy habitual que los cuchillos, tenedores y cucharas de acero inoxidable queden con manchas de agua o pierdan parte de su brillo debido al uso diario y los lavados. Ante esta situación, existe un truco casero que consiste en rociarlos con vinagre blanco durante algunos minutos para eliminar esas marcas.

Este efecto se debe al ácido acético del vinagre , que ayuda a que se disuelvan ciertos minerales que suelen acumularse en los cubiertos y que dejan una capa opaca, a pesar de que estén limpios.

Las manchas que quedan en los cubiertos no necesariamente son restos de comida. Es que el agua de la canilla tiene sales minerales que pueden acumularse sobre el acero una vez que las gotas de agua se evaporan.

Según explica la Cutlery and Allied Trades Research Association (CATRA), organización especializada en cubiertos y utensilios de cocina, estos minerales pueden formar una capa fina , que suele tener un tono blanco y que es difícil de quitar con una limpieza poco profunda.

En ese sentido, el vinagre puede ayudar a remover estos restos . Además, contribuye a quitar las huellas y otras marcas superficiales, así como también a devolver parte del brillo .

De todas maneras, hay que tener en cuenta que esta limpieza con vinagre no reemplaza el lavado habitual con detergente. Además, luego de rociarlos en vinagre, es importante enjuagar los cubiertos con agua limpia y secarlos bien .

Para poder hacer este truco casero no hace falta dejar los cubiertos en remojo durante horas , sino que basta con tan solo unos pocos minutos. Paso a paso, este es el procedimiento de limpieza:

Además del vinagre, existe otro truco casero muy popular para que los cubiertos de acero inoxidable queden como nuevos . En específico, se trata de usar papel aluminio, bicarbonato de sodio y sal .

En primer lugar, hay que forrar el interior de un recipiente con papel aluminio, con el lado brillante hacia afuera. Después, se deben colocar los cubiertos encima, asegurándose de que todos estén en contacto con el aluminio.

El siguiente paso es agregar dos cucharadas de bicarbonato de sodio, una de sal y echar agua bien caliente hasta cubrir por completo los cubiertos.

Luego de algunos minutos de reposo, las manchas y el color opaco deberían comenzar a desaparecer. Por último, solo hay que enjuagar y secar bien cada pieza.

Este truco funciona debido a que el aluminio y el bicarbonato de sodio, al entrar en contacto, generan una reacción que elimina el sulfuro y otras impurezas adheridas al metal.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo