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Lidia, camionera española de 32 años: “Duermo en el camión, salgo de casa un lunes y no vuelvo hasta el sábado”

Lidia Solís , una joven de 32 años de Asturias , España, cambió su puesto de auxiliar administrativa por la cabina de un camión y desde abril de 2023 vive en la ruta.

En el país europeo, la presencia femenina en el sector sigue siendo mínima: apenas entre el 2% y el 3,8% de los conductores son mujeres. Sin embargo, cada vez más se animan a romper el molde y subirse a un tráiler. Lidia es parte de esa transformación y lo hace por vocación: creció entre camiones.

La historia de Lidia empezó en un entorno donde el transporte era parte del paisaje familiar. Durante años trabajó como auxiliar administrativa , pero la rutina no la llenaba. El cambio llegó cuando su hermano le habló de la venta de un tráiler : tenía la formación y, sobre todo, las ganas de dar un giro.

En 2023, mientras gestionaba la compra del camión, completó su capacitación con el permiso ADR para transportar mercancías peligrosas y el Certificado de Aptitud Profesional (CAP). “Como ya tenía el carnet C, me preparé para sacar también el de tráiler y el de mercancías peligrosas porque tiene muchas salidas y nunca se sabe lo que puede deparar el futuro” , contó.

Sus primeros meses fueron en rutas regionales por Asturias, aprendiendo a dominar el vehículo y adaptándose a los ritmos de la carretera. Poco después, se animó a los viajes nacionales.

Hoy, como transportista autónoma que colabora con una agencia, recorre España de punta a punta . Sus destinos más frecuentes son Barcelona, Valencia y Andalucía . La rutina es clara: sale de casa los lunes y no vuelve hasta el sábado . El resto de la semana, su casa es la cabina de su camión, un tráiler de 16 metros al que bautizó “Reguerina”, según contó a El Español .

El tacógrafo marca el ritmo: hay días de nueve horas al volante y otros que se estiran hasta diez, siempre bajo la presión de cumplir plazos y entregar la carga en tiempo y forma. Las noches las pasa en áreas de servicio vigiladas o en lugares donde sabe que no hubo robos. “Procuro elegir lugares seguros, con vigilancia 24 horas, o sitios donde sé que no ha habido problemas” , explicó.

El salario le permite vivir al margen: cubre combustible, arreglos, seguros y la Seguridad Social. “No tengo queja. No vivo al día” , asegura.

A pesar de la exigencia y la soledad, Lidia aseguró que no cambiaría su trabajo. Le apasiona viajar, descubrir lugares nuevos y disfrutar de la libertad que solo da la ruta. El aislamiento no le pesa y, en cuanto al machismo, su experiencia ha sido positiva: “Nunca recibí comentarios machistas ni nada por el estilo. Al contrario, si llego a una fábrica que no conozco o tengo que hacer una maniobra complicada, siempre hay algún hombre dispuesto a ayudarme” .


Fuente: TN


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