Cada vez más jóvenes argentinos permanecen en la casa de sus padres hasta cerca de los 28 años. El fenómeno está relacionado principalmente con el aumento de los alquileres, los niveles de empleo informal y salarios que no alcanzan para afrontar el costo de una vida independiente.
Según explicó Emmanuel Ferrario en Infobae A las Nueve, en la década de 1990 los jóvenes dejaban el hogar familiar alrededor de los 24 años. Actualmente, los hombres se independizan en promedio a los 29 años y las mujeres a los 27.
La dificultad para acceder a una vivienda también modificó la estructura de la tenencia. En la Ciudad de Buenos Aires, la proporción de inquilinos pasó del 24% en 2003 al 36%, mientras que los propietarios bajaron del 64% al 52%.
Ferrario señaló además una marcada diferencia generacional. El 81% de los propietarios de la ciudad tiene más de 65 años, mientras que el 80% de quienes alquilan monoambientes tiene menos de 30.
Otro dato muestra el cambio a largo plazo: los jefes de hogar menores de 30 años representaban el 42% en 1980, el 31% en 1990 y actualmente apenas llegan al 10%.
El costo mensual de una vivienda también dificulta el ahorro. Ferrario puso como ejemplo a una pareja que puede destinar el 60% de sus ingresos al alquiler y las expensas, dejando solo el 40% restante para alimentación, transporte, salud y otros gastos.
A esto se suma la informalidad laboral. Según los datos mencionados por el analista, cerca del 40% de los jóvenes trabaja de manera informal en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que en el conjunto del país el indicador ronda el 57%.
Los ingresos tampoco acompañan el costo de la independencia. El salario promedio de las personas de entre 18 y 30 años fue ubicado en torno a los $900.000, mientras que la canasta de independencia de la UADE alcanza los $1,3 millones e incluye alquiler, expensas, servicios y alimentos.
El problema habitacional también repercute en otros proyectos personales. Ferrario vinculó el costo de la vivienda con la postergación de la convivencia y de la maternidad y paternidad, además de señalar que el alto costo de vida aparece entre las principales preocupaciones de los menores de 35 años.
Frente a este escenario, el analista mencionó algunas medidas implementadas en otras ciudades. En Seúl se reconvirtieron oficinas en viviendas compartidas para jóvenes, mientras que Viena cuenta con un amplio parque público de viviendas.
En Madrid, en tanto, se implementó un bono joven de 250 euros mensuales durante dos años para personas de entre 18 y 24 años. También se planteó la posibilidad de utilizar historiales de pago de alquileres como una herramienta para facilitar el acceso a garantías y seguros de caución.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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