
Marcos Herrero , el expolicía de Río Negro que acumula condenas por plantar pruebas y falsear investigaciones, tiene fecha para su próximo juicio oral: el 20 y 21 de mayo de 2027 , el Tribunal Oral Criminal n°6 de San Martín lo juzgará por su actuación en el caso de Araceli Fulles , la joven asesinada en la localidad bonaerense de José León Suárez en 2017. La causa tiene un agravante que la distingue de las anteriores: las maniobras del imputado derivaron en la condena a prisión perpetua de tres personas que, con el tiempo, la Justicia reconoció como inocentes.
Los jueces Paola Carolina Mazzeo , María Inés Piñeiro Bertot y Javier Pablo Antonucci serán quienes conduzcan el debate oral y público. Frente a ellos, Herrero deberá responder por haber mentido y desviado la investigación del femicidio que sacudió a esa localidad hace ya nueve años.
La historia de Herrero en los tribunales argentinos sigue un patrón que se repite: llegar a las causas como perito de parte —supuestamente para esclarecer lo que la Justicia no podía— y terminar inventando narrativas, plantando pruebas y señalando a personas que luego resultaron ajenas a los hechos, indicó La Brújula 24 .
El caso Fulles, sin embargo, escala a otro nivel dentro de esa trayectoria. Carlos Damián Cassalz , Marcelo Ezequiel Escobedo y Hugo Martín Cabañas fueron condenados a prisión perpetua como supuestos autores del crimen, en buena medida a partir de lo aportado por el imputado (luego fueron absueltos).
Las pruebas que Herrero presentó siguieron la misma lógica que en causas anteriores: olores, papeles y una serie de objetos que atribuía a la víctima, muchos de ellos pertenecientes a su propia colección personal, entre los que figuraban ropa interior y efectos personales. La presión política y mediática que rodeó el caso hizo lo suyo: el tribunal de primera instancia condenó a los tres hombres tomando como eje central los llamados “positivos del perrólogo”, denominación con la que se conoce en el ámbito judicial a los resultados de las pericias caninas de Herrero. La fiscalía de San Martín señaló además que durante el juicio oral el imputado realizó declaraciones falsas y sostuvo diálogos directamente inventados, todo orientado a dirigir la condena hacia esos tres hombres.
Lo que siguió fue un proceso de revisión que tardó cinco años en llegar. La Cámara de Casación Penal , con el impulso del trabajo de la ONG Proyecto Inocencia , revisó la sentencia original y la anuló en términos categóricos, dejando asentado que había resultado grave y escandaloso que la primera instancia otorgara valor probatorio a ese tipo de evidencias, calificadas como carentes de toda base científica.
El pedido de elevación a juicio contra Herrero, elaborado por la fiscalía de San Martín, detalló punto por punto los vicios que la Cámara identificó en la prueba de rastro canina : “ausencia de protocolo en la recolección de muestras odorológicas y en la cadena de custodia; falta de doble corroboración mediante dupla instructor-can independiente; omisión de respuesta a las objeciones defensivas relativas a la fiabilidad del can Alcón —propiedad particular del imputado, sin acreditación de capacidad bivalente—; y cuestionamientos a la idoneidad del guía por antecedentes penales por delitos de similar naturaleza” , según informó La Brújula 24 . Como consecuencia de esa resolución, se ordenó remitir copias a efectos de investigar posibles delitos de acción pública, lo que dio origen al proceso que ahora desemboca en el debate de 2027.
No es la primera vez que Herrero llega a un tribunal con ese tipo de acusaciones. Ya carga con condenas en otras dos causas de enorme repercusión: la desaparición de Facundo Astudillo Castro , en Villarino , y el caso de Viviana Luna , en Mendoza . En ambos expedientes fue encontrado responsable de plantar pruebas y construir versiones que no resistieron el escrutinio judicial.
La fiscalía que impulsó la elevación a juicio en el caso Fulles dejó planteada una pregunta que el expediente no termina de responder: si las declaraciones falsas y los diálogos inventados por Herrero surgieron de su propia iniciativa o si existió algún interés externo en cerrar la causa con imputados determinados.
Fuente:
Infobae
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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