
Durante años, Christopher Reeve tuvo una respuesta preparada para una de las preguntas que más le hacían desde que se convirtió en Superman : ¿qué es un héroe?
Su respuesta estaba ligada a la imagen más tradicional del heroísmo. Pensaba en alguien capaz de realizar un acto de enorme valentía sin detenerse a calcular las consecuencias.
Pero su propia vida terminaría obligándolo a revisar aquella definición. En su autobiografía Still Me , publicada en 1998, recordó que después del estreno de la primera película de Superman había concedido decenas de entrevistas en las que repetía aquella idea.
“Ahora mi definición es completamente diferente”, escribió años más tarde. “Creo que un héroe es una persona común que encuentra la fuerza para perseverar y resistir a pesar de obstáculos abrumadores ”.
Para el actor, el heroísmo ya no necesitaba un acto espectacular. Podía consistir simplemente en levantarse cada día y continuar.
Reeve también incluyó en esa definición a las familias y amigos que permanecen al lado de quienes atraviesan situaciones difíciles.
La valentía dejó de estar asociada únicamente con no tener miedo. Pasó a relacionarse con la capacidad de continuar aun cuando el miedo , el dolor y la incertidumbre siguen presentes.
Su cambio de perspectiva tuvo una causa concreta. El 27 de mayo de 1995 sufrió un grave accidente durante una competencia ecuestre en Virginia . Cayó de su caballo y padeció una lesión cervical en la médula espinal que lo dejó paralizado del cuello hacia abajo y con importantes dificultades respiratorias.
A partir de entonces comenzó una vida completamente distinta de aquella que había llevado como una de las estrellas más reconocibles de Hollywood .
Reeve nació en Nueva York en 1952 y desde joven se interesó por la actuación. Estudió en la Juilliard School, donde conoció a Robin Williams, con quien desarrollaría una amistad que se mantuvo durante décadas.
Después de trabajar en teatro y televisión, su carrera cambió en 1978 cuando fue elegido para protagonizar Superman , dirigida por Richard Donner.
Su interpretación consiguió combinar la seguridad del superhéroe con la torpeza y vulnerabilidad de Clark Kent, y terminó convirtiéndolo en el Superman cinematográfico de referencia para toda una generación.
El éxito dio lugar a otras tres películas: Superman II , Superman III y Superman IV: The Quest for Peace .
Sin embargo, Reeve nunca quiso quedar limitado al personaje. Continuó trabajando en cine, televisión y teatro y participó en películas como Somewhere in Time y The Remains of the Day .
En su vida personal tuvo dos hijos, Matthew y Alexandra, durante su relación con Gae Exton . Más tarde conoció a la cantante y actriz Dana Morosini , con quien se casó en 1992 y tuvo a su hijo William.
Dana se convirtió en una figura fundamental después del accidente. Reeve atravesó largos procesos de rehabilitación y necesitó asistencia respiratoria , pero al mismo tiempo transformó su exposición pública en una herramienta para impulsar la investigación sobre lesiones medulares y reclamar mejores condiciones para las personas con discapacidad.
Participó en campañas, compareció ante legisladores y defendió un mayor financiamiento para la investigación científica.
La organización que posteriormente pasó a llamarse Christopher & Dana Reeve Foundation continuó ese trabajo, financiando investigaciones sobre lesiones de la médula espinal y programas destinados a mejorar la calidad de vida de personas con parálisis y sus familias.
Reeve murió en 2004 , a los 52 años, después de sufrir complicaciones vinculadas con una infección y un paro cardíaco. Dana falleció menos de dos años más tarde , a causa de un cáncer de pulmón.
Mucho antes de eso, el actor había conseguido separar definitivamente al héroe de la capa.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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