
El viernes 19 de septiembre de 2025 Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez salieron de su casa en La Matanza para ir a una supuesta fiesta sin imaginar que iban camino a una trampa mortal. Horas después, las tres jóvenes se convertirían en víctimas de uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.
“Como familia nos estamos preparando para el primer aniversario”, contó a TN Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, y añadió: “En lo único que pienso todo el tiempo es en esa noche que se fueron y no volví a verlas”.
No es una fecha más. Es el primer año sin ellas y también el momento en el que, para sus familias, volverán a aparecer todas las preguntas que todavía no tienen respuesta. La causa que investiga el triple crimen cuenta ya con 11 detenidos , pero sigue sumando medidas de prueba y mantiene abiertas varias líneas para esclarecer lo que ocurrió.
Para Antonio, Brenda y Morena estuvieron en el lugar y el momento equivocados . También recordó una versión que le transmitió uno de los investigadores y que, según dice, todavía lo conmueve. “Me contó que Brenda se quiso escapar. Si le daban un segundo más, saltaba la pared y se escapaba” , aseguró.
La escena, reconstruida a partir de lo que la familia conoce de la causa, se convirtió para él en una de las imágenes más difíciles de procesar.
A 11 meses del triple crimen, Antonio sostuvo que su familia no puede reponerse ni recibieron la ayuda que necesitaban.
“Mis hijos están destrozados. Pedimos asistencia psiquiátrica y no nos dan”, lamentó el abuelo de las víctimas.
Desde que ocurrió el hecho, el expediente derivó en múltiples detenciones y puso bajo la lupa una presunta trama vinculada al narcotráfico. Entre los acusados aparece Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “ Pequeño J ”, señalado por los investigadores como uno de los principales responsables del triple asesinato.
Pero para Antonio todavía falta lo fundamental: conocer toda la verdad.
“Se habla de mucha plata, de droga. Mi hija vive en una casa que ni piso tiene. No tenía televisor... Si ellas hubieran estado involucradas en algo así, si hubieran robado, no hubieran vivido en esas condiciones ”, argumentó el abuelo de las víctimas.
Y subrayó: “Cualquiera puede decir barbaridades, pero después hay que probarlo” . Por eso insiste en que Brenda y Morena no fueron parte de ninguna trama criminal. “Para mí fueron al lugar equivocado. No era para ellas”, repitió.
También recordó un detalle de aquella noche que quedó grabado en la familia: “ Brenda no se sentía bien y no quería ir . Lara le insistió”.
Por otro lado, se refirió a las dificultades que, según relató, tienen para acceder al expediente y seguir de cerca el avance de la investigación.
En ese sentido, planteó una comparación que resume su reclamo: “Cuando vos pagás algo, tenés derecho a reclamar. A nosotros nos defienden ad honorem. ¿ Qué Justicia queda para nosotros ?”.
Su conclusión es contundente: “No creo en la Justicia en este país”.
Antonio también mira con desconfianza el mapa de imputados y detenidos que dejó hasta ahora la investigación.
“Dentro de los 11 que están detenidos hay un montón de perejiles . Por lo que nos dicen a nosotros, hay cuatro personas prófugas ”, indicó.
Para él, todavía quedan demasiados interrogantes abiertos. No alcanza con que haya detenidos: quiere saber quiénes participaron realmente y cuál fue el motivo del ataque.
“Yo quiero justicia, pero quiero la verdad. Así me duela” , pidió.
A casi un año del triple crimen de Florencio Varela, todavía quedan pericias clave para terminar de completar la etapa de investigación.
Javier Baños, abogado que representa a la familia de Brenda del Castillo, explicó a TN que los estudios de ADN y los rastros papilares buscan comparar los perfiles genéticos de las víctimas con los elementos secuestrados durante los allanamientos.
“El objetivo es determinar si esas evidencias pueden aportar nuevos vínculos con personas que hayan estado en los lugares donde ocurrió el crimen”, señaló.
En relación con los análisis de las huellas, Baños apuntó: “Entiendo que los investigadores están tratando de identificar potenciales huellas dactilares para ubicar físicamente a otros posibles cómplices ”.
Sin embargo, el abogado considera que quienes estaban en la casa donde fueron asesinadas las jóvenes ya fueron identificados y sostiene que la causa está en condiciones de ser elevada a juicio respecto de los procesados que permanecen detenidos.
Para Baños, la hipótesis más sólida sigue siendo la de un conflicto entre bandas vinculadas al narcotráfico .
Según su reconstrucción, el origen del crimen estaría relacionado con una disputa entre una organización integrada mayoritariamente por ciudadanos bolivianos , que proveía droga a otra banda compuesta principalmente por personas de nacionalidad peruana.
Esa segunda organización habría secuestrado a las tres jóvenes en un contexto de venganza por una presunta “mexicaneada” , que involucraría además a una tercera estructura delictiva con la que las víctimas habían tenido contacto.
“Las características mafiosas del crimen y las señales macabras dejadas en los cuerpos de las víctimas así como el hecho de transmitir en vivo el homicidio , tal como surge de múltiples declaraciones incorporadas a la investigación, da cuenta de este trasfondo narco, que no ha sido esclarecido por completo y que es el que -entiendo – debe seguir siendo investigado por la justicia federal de instrucción, si se desdobla la investigación”, detalló el letrado a este medio.
Mientras tanto, Bernabé Jesús Mallón, alias “El Tío” , uno de los detenidos en la causa, pidió prisión domiciliaria por motivos vinculados con sus hijos menores. La querella anticipó que acompañará la postura de la Fiscalía y se opondrá al beneficio.
“Los riesgos procesales y el peligro de fuga —fundamentalmente teniendo en cuenta las magnitudes de penas en expectativas— continúan latentes”, sostuvo Baños, en diálogo con TN.
El abogado también puso el foco en el procesamiento de Mallón, donde, según señaló, se le atribuyen “aportes esenciales e imprescindibles ” para la logística de la organización que habría participado en el triple crimen de Brenda, Morena y Lara.
Para el querellante, además, existe un antecedente que refuerza el rechazo al pedido: el momento de su detención, en diciembre de 2025, cuando fue localizado en Berazategui. “ Ya intentó fugarse en esa oportunidad”, recordó Baños.
El letrado sostuvo que la principal sospecha es que Mallón “participó activamente en las reuniones preparatorias de la masacre junto con el resto de la organización delictiva”, por lo que, desde la perspectiva de la familia de Brenda, no están dadas las condiciones para que abandone la prisión y continúe el proceso bajo arresto domiciliario.
Antonio Del Castillo sabe que el crimen abrió todo tipo de especulaciones sobre las víctimas. Y responde desde el lugar de abuelo: “ Yo sé lo que eran , pero cuando pasan la puerta de la casa no sabemos con quién se juntan”.
En medio de ese dolor, también encontró un espacio para pedir por ellas . “Ayer entré por primera vez a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y pedí por ellas”.
Sobre el cierre de la entrevista con este medio, recuerda una frase que alguna vez escuchó y lo llevó directamente al reclamo que sostiene desde hace casi un año: “Se dice que el cuerpo no descansa en paz hasta que no aparece la justicia”.
“Yo sé que ellas ya no están sufriendo . Yo sentí que están en paz”, manifestó.
Mientras se acerca el 19 de septiembre , la familia vuelve a preparar las banderas y otra movilización. Será el primer aniversario de aquella noche en la que Brenda, Morena y Lara salieron de sus casas y nunca regresaron.
Para Antonio, el pedido sigue siendo el mismo . No quiere solamente condenas ni una respuesta rápida.
“Yo quiero justicia, pero quiero la verdad ”, concluyó. Y esa verdad, insiste, es la única que podría permitirle volver a creer.
La noche del viernes 19 de septiembre, Lara Gutiérrez (15), Brenda Del Castillo (20) y Morena Verdi (20) salieron del Monoblock 20 de La Tablada rumbo a una supuesta fiesta. Subieron voluntariamente a una Chevrolet Tracker blanca en la esquina de Crovara y Lino Lagos, sin saber que todo era una trampa.
El viaje, que comenzó en Ciudad Evita tras la cancelación de un chofer de aplicación, terminó en Villa Vatteone, Florencio Varela . Las cámaras de seguridad captaron el recorrido del vehículo con patente adulterada. El último rastro del celular de Lara se detectó a las 23.14 en el barrio Santa Rosa.
Las familias intentaron denunciar la desaparición esa misma tarde, pero la policía se negó a tomar la denuncia hasta que pasaran 24 horas.
La búsqueda se viralizó en redes sociales y recién el domingo la denuncia quedó asentada formalmente. La Justicia activó las primeras medidas: intervención de líneas, rastreo de antenas y pedido de cámaras de seguridad.
Cinco días después, el miércoles 24 , la investigación llegó a una casa en la esquina de Río Jáchal y Chañar, en Villa Vatteone. Allí, los investigadores encontraron un pozo cubierto con mantas, piedras y cemento : los cuerpos de Lara, Brenda y Morena estaban enterrados en el patio.
Los peritos confirmaron que las víctimas habían sido asesinadas con extrema violencia. Lara sufrió mutilaciones y quemaduras; Brenda presentaba fractura de cráneo, golpes y cortes profundos; Morena tenía lesiones en el rostro y el cuello, y fue asfixiada con una bolsa.
Las autopsias revelaron torturas previas, lesiones post mortem, intentos de incineración y un nivel de ensañamiento inusual.
Los investigadores sostienen que se trató de un crimen narco con mensaje mafioso . “A una de ellas le cortaron la mano y a otra le abrieron la panza como si fuera una mula”, describió entonces una fuente del caso.
El mismo día del hallazgo de los cuerpos, la policía detuvo a Magalí Celeste González Guerrero (28) y Miguel Ángel Villanueva Silva (27), dueños de la casa, junto a Andrés Maximiliano Parra (18) e Iara Daniela Ibarra (19), que estaban limpiando rastros de sangre. Los investigadores secuestraron lavandina y otros elementos usados para intentar borrar pruebas.
En los días siguientes, la causa sumó más detenidos : Lázaro Sotacuro fue arrestado en Bolivia como conductor de apoyo; Ariel Giménez, acusado de cavar el pozo; y Florencia Ibáñez, sobrina de Sotacuro, identificada en el auto de su tío. El lunes 29, la policía encontró el Volkswagen Fox blanco usado como apoyo y continuó con las indagatorias.
El martes 30 de septiembre se logró la captura de Matías Ozorio en Lima y finalmente la detención de Tony Janzen Valverde Victoriano (21), alias “Pequeño J”, en Perú, cerraron el círculo sobre los principales sospechosos.
“Pequeño J” fue extraditado desde Perú el 4 de mayo de este año y el 12 de junio pasado, el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, lo procesó con prisión preventiva como coautor de los femicidios de Lara, Morena y Brenda , agravados por alevosía, ensañamiento, la participación de varias personas y violencia de género.
La misma calificación recayó sobre los demás imputados, salvo Parra e Ibarra, acusados de encubrimiento agravado por alterar la escena del crimen.
Durante su primera indagatoria, Valverde Victoriano negó su participación en los asesinatos. La causa, a cargo del juez Rodríguez, también investiga la posible vinculación de la banda con trata de personas y lavado de activos.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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