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Un estudio dice que hay que ver caminar a los perros y observar si se reduce el largo de los los pasos en las patas delanteras

Los cambios de comportamiento suelen ser una de las primeras señales que hacen sospechar de demencia en los perros , pero no son los únicos. Una nueva investigación encontró que incluso la manera en la que caminan los animales mayores podría aportar información sobre su estado cognitivo.

El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science , determinó que el largo de los pasos de las patas delanteras se reduce a medida que empeora el rendimiento cognitivo . Lo llamativo es que este cambio estuvo más relacionado con el deterioro mental que con la edad del perro por sí sola.

Los científicos siguieron a 88 perros mayores y geriátricos, con una edad promedio de 12,7 años. Cada seis meses, los animales eran sometidos a controles físicos, neurológicos y cognitivos, además de distintas pruebas relacionadas con su movilidad, visión, audición y fuerza.

Aunque el diagnóstico siempre debe hacerlo un veterinario, existen algunos cambios que pueden llamar la atención de los dueños, especialmente cuando aparecen en perros de edad avanzada.

Para estudiar la marcha, los científicos hacían caminar a los perros por una pasarela de cinco metros, con la correa floja y sin usar comida, palabras u otros estímulos para motivarlos.

Los resultados mostraron algo particular: los cambios aparecían principalmente en las patas delanteras y no en las traseras . Según explicó Natasha J. Olby, autora principal del trabajo y profesora de neurología veterinaria y neurocirugía de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, esto podría estar relacionado con las distintas funciones que cumplen al caminar.

Mientras que las patas traseras son fundamentales para impulsar el cuerpo hacia adelante, las delanteras intervienen más en movimientos como cambiar de dirección, acomodar el cuerpo o empezar a frenar . Estas acciones requieren una participación más compleja del cerebro y de la información que recibe del entorno.

Algo parecido ya había sido observado en seres humanos. En personas con demencia pueden aparecer pasos más lentos, cortos e irregulares incluso antes de que los problemas de memoria sean demasiado evidentes.

Los especialistas aclararon que ninguno de estos signos alcanza por sí solo para confirmar un diagnóstico . De hecho, el mismo estudio encontró que el dolor crónico también puede hacer que un perro dé pasos más cortos.

La artritis, los problemas en el cuello y algunas enfermedades de la columna pueden modificar la forma de caminar y generar señales parecidas. Por eso, si un perro mayor empieza a moverse distinto, pierde hábitos que tenía incorporados o presenta cambios importantes en su comportamiento, la recomendación es consultar con un veterinario.

Aunque actualmente no existe una cura para la demencia canina , detectarla de manera temprana puede ayudar a adaptar sus cuidados, mejorar su rutina y preservar durante más tiempo su calidad de vida .


Fuente: TN


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