
Los proverbios suelen resumir en pocas palabras ideas que atraviesan distintas generaciones. Algunos hablan de la suerte, otros de las relaciones y muchos se enfocan en una pregunta cotidiana: ¿por qué no valoramos algo hasta que dejamos de tenerlo?
Un antiguo proverbio griego plantea justamente esa idea: “No es bueno que todos nuestros deseos se cumplan; es a través de la enfermedad que reconocemos el valor de la salud” .
La frase no busca decir que la enfermedad sea algo positivo, sino que utiliza la experiencia de atravesar una dificultad para explicar cómo las personas pueden tomar conciencia del verdadero valor de aquello que antes daban por sentado .
El proverbio parte de una idea que puede resultar incómoda: cumplir todos nuestros deseos no necesariamente nos hace más felices .
Cuando algo está siempre disponible, es posible que deje de llamar nuestra atención. La comodidad puede hacer que ciertas cosas parezcan normales y que recién las valoremos cuando desaparecen.
Por eso, la frase propone mirar los deseos desde otra perspectiva. No obtener todo lo que queremos también puede enseñarnos a valorar lo que ya tenemos .
La salud aparece en el proverbio como el ejemplo más claro. Mientras una persona se encuentra bien, poder caminar, dormir, trabajar, salir o hacer actividades cotidianas puede parecer algo completamente normal .
Pero cuando una enfermedad obliga a modificar esas rutinas, esas mismas acciones adquieren un valor diferente. La reflexión apunta justamente a ese contraste: la ausencia temporal de algo puede hacer más evidente su importancia .
El mensaje puede trasladarse a muchos otros aspectos de la vida. Una persona puede valorar más a sus amigos después de atravesar un momento difícil, disfrutar de su tiempo libre después de una etapa de mucho trabajo o apreciar una rutina cotidiana luego de haber tenido que modificarla.
Esto no significa que las dificultades sean necesarias para aprender a valorar las cosas, sino que las experiencias difíciles pueden cambiar la manera en que las miramos .
Uno de los mensajes más interesantes del proverbio está relacionado con aquellas cosas que normalmente pasan desapercibidas. Tener salud, poder compartir una comida, descansar, caminar o encontrarse con alguien querido pueden parecer situaciones comunes hasta que alguna circunstancia obliga a interrumpirlas.
Por eso, la frase propone una reflexión sencilla: no hace falta perder algo para reconocer su importancia .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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