
Poner cal en el tronco del limonero puede parecer una costumbre antigua, de esas que se ven en quintas, huertas o jardines familiares, pero sigue siendo una técnica utilizada por muchos jardineros y agricultores .
Se la conoce como encalado y consiste en aplicar una mezcla de cal apagada y agua sobre el tronco y, en algunos casos, sobre las ramas principales de los árboles frutales. Su objetivo es proteger al árbol frente a distintos factores que pueden afectar su salud.
Una de las principales funciones del encalado es actuar como barrera térmica . El tronco de un limonero está expuesto durante todo el año a cambios de temperatura, radiación solar, frío, viento y humedad.
En invierno, las variaciones bruscas entre el día y la noche pueden afectar la corteza, mientras que en verano el sol intenso puede recalentarla y provocar daños. La capa blanca de cal ayuda a reflejar parte de la radiación solar y a moderar esos cambios, reduciendo el estrés sobre el tronco .
También se le atribuye un efecto protector frente a plagas . La corteza de los árboles tiene grietas, rugosidades y pequeños huecos donde pueden esconderse insectos, larvas u otros organismos. Al aplicar la mezcla de cal, se cubren esas zonas y se dificulta que las plagas encuentren refugio . Además, la cal puede actuar como un fungicida natural suave , ayudando a limitar la presencia de ciertos hongos en la superficie del tronco.
En árboles frutales como el limonero, que suelen ser sensibles a cambios de humedad, ataques de insectos y problemas en la corteza, esta práctica puede ser útil como medida preventiva.
Pero no reemplaza otros cuidados básicos, como el riego adecuado, la poda, el buen drenaje del suelo o el control específico de enfermedades , pero sí puede formar parte de una rutina de mantenimiento más amplia.
La recomendación es utilizar cal apagada , también llamada cal hidratada, y preparar una mezcla lo suficientemente líquida para extenderla, pero con cuerpo suficiente para que se adhiera al tronco.
La preparación más sencilla consiste en mezclar cinco kilos de cal apagada con siete litros de agua . Para hacerlo, se coloca la cal en un recipiente grande y se agrega el agua de a poco, mezclando constantemente para evitar grumos . La idea es lograr una pasta homogénea, de consistencia líquida y fácil de aplicar con brocha, rodillo o cepillo de cerdas gruesas.
Antes de encalar el limonero, conviene revisar el tronco y limpiarlo con suavidad. Si hay polvo, tierra, restos de corteza suelta o suciedad acumulada , se pueden retirar con un cepillo blando, sin raspar de manera agresiva.
La mezcla debe aplicarse sobre el tronco y las ramas principales, intentando que penetre en grietas y huecos, porque esos son los lugares donde suelen refugiarse algunas plagas.
La capa debe ser uniforme , sin dejar sectores descubiertos, pero tampoco hace falta cubrir el árbol entero. La cal no debe aplicarse sobre el follaje ni sobre los frutos . En zonas con mucha exposición solar, presencia frecuente de plagas o climas extremos, algunos jardineros recomiendan una segunda mano, aunque siempre después de que la primera capa haya secado por completo.
También conviene tomar precauciones durante la aplicación. La cal puede irritar la piel, los ojos o las vías respiratorias, por lo que es recomendable usar guantes, protección ocular y ropa adecuada . Además, no hay que abusar de esta práctica ni usarla como solución universal para cualquier problema del limonero.
Si el árbol presenta hojas amarillas , pérdida de frutos, ramas secas o signos claros de enfermedad, lo mejor es identificar la causa antes de aplicar productos de manera indiscriminada.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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