Tres amigos en el Reino Unido encontraron una particular manera de regresar a sus casas después de una noche de copas: decidieron no conducir el vehículo y lo empujaron hasta llegar a destino.
Uno de ellos se ubicó al volante para guiar el auto mientras los otros dos hacían fuerza desde atrás. El motor permanecía apagado y el vehículo avanzaba lentamente por la vía pública, entre risas y algunos tropiezos.
La insólita escena llamó la atención de la Policía, que intervino al sospechar inicialmente que los hombres podían estar conduciendo bajo los efectos del alcohol.
Sin embargo, al llegar los agentes comprobaron que el motor del vehículo ni siquiera estaba encendido, por lo que no se trataba de un caso convencional de conducción bajo los efectos del alcohol.
Pero la historia no terminó sin consecuencias. Los tres amigos fueron multados por bloquear la vía pública mientras empujaban el vehículo.
Así, aunque encontraron una manera de evitar conducir ebrios, terminaron igualmente teniendo problemas con la ley. Una solución ingeniosa que no salió exactamente como esperaban.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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