La comunidad científica y universitaria de Mar del Plata se movilizó este miércoles en el marco de una jornada nacional de protesta en defensa del sistema de ciencia y tecnología. La actividad se realizó frente a la sede local del Conicet bajo la consigna “Me pongo la camiseta para defender Argentina”, con la participación de investigadores, docentes, becarios y trabajadores del sector.
El reclamo estuvo centrado en la situación presupuestaria de las universidades públicas, los organismos científicos, los proyectos de investigación y los puestos de trabajo vinculados al sistema. Durante la jornada, los participantes utilizaron camisetas argentinas y banderas para visibilizar la preocupación por el presente y el futuro de la actividad científica.
Entre quienes participaron estuvo Antonio Galarza, investigador marplatense del Conicet y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien describió la situación salarial que atraviesan los trabajadores del sector. Según explicó, un investigador puede percibir actualmente alrededor de $1,5 millones mensuales, un ingreso que, frente al costo de vida, resulta insuficiente para afrontar los gastos cotidianos.
Galarza contó que alquila una vivienda, tiene una hija y debe afrontar gastos fijos que aumentaron considerablemente, especialmente los vinculados a los servicios. Ante esa situación, a comienzos de este año decidió comenzar a trabajar como conductor de Uber durante sus días libres y momentos de descanso para complementar sus ingresos.
“Cuando vi que no llegaba a fin de mes pensé en recurrir a ser chofer de aplicación, no a tiempo completo, pero sí para poder complementar mis ingresos y no endeudarme”, explicó.
El investigador describió el impacto de los salarios sobre la vida cotidiana de quienes trabajan en el sistema científico. “Llegás al 5 o 6 del mes con 500 mil pesos para llegar hasta fin de mes. No te podés sostener”, sostuvo.
Preocupación por las becas y el futuro de los investigadores
Durante la jornada también se puso el foco en la situación de las becas posdoctorales. Galarza explicó que se trata de profesionales que ya completaron un doctorado y que se presentaron a las convocatorias para ingresar a la carrera de investigador del Conicet.
Según señaló, en años anteriores las becas eran prorrogadas hasta que se conocieran los resultados de las convocatorias, evitando que quienes se encontraban desarrollando investigaciones quedaran sin ingresos de manera abrupta. Este año, afirmó, esa prórroga no se otorgó.
“La gente que está trabajando en investigaciones en el sistema científico va a tener que trabajar de otra cosa”, advirtió.
Para Galarza, la situación no implica solamente una pérdida de ingresos para los investigadores. También puede provocar la interrupción de proyectos y líneas de trabajo desarrolladas durante años, además de afectar las trayectorias profesionales construidas dentro de universidades, institutos y equipos de investigación.
En ese sentido, sostuvo que la pérdida de recursos humanos especializados tampoco puede revertirse rápidamente y advirtió que muchos profesionales terminan abandonando el país o alejándose de la actividad científica.
Un sistema que, según el investigador, atraviesa una crisis presupuestaria
Galarza planteó que el sistema científico y tecnológico nacional se sostiene fundamentalmente sobre tres pilares: las universidades públicas, el Conicet y la Agencia de Promoción Científica y Técnica, encargada de financiar proyectos de investigación.
Según sus declaraciones, la Agencia se encuentra “prácticamente paralizada” y sin capacidad para sostener las líneas de investigación mediante nuevos subsidios. También afirmó que el organismo sufrió un recorte del 87%.
En cuanto al Conicet, señaló que su presupuesto se redujo entre un 30% y un 35%, mientras que los investigadores resignaron alrededor de un 40% de su poder adquisitivo salarial.
“No nos alcanza para vivir”, resumió.
El investigador también se refirió a la situación de las universidades nacionales. Consideró que el conflicto universitario logró mayor visibilidad durante los últimos meses, pero sostuvo que la recomposición salarial acordada con el Gobierno nacional resulta insuficiente y cuestionó que la Ley de Financiamiento Universitario todavía no se haya ejecutado.
“Está en un momento crítico todo el sistema científico y tecnológico”, afirmó.
Galarza consideró que el deterioro presupuestario afecta simultáneamente a las universidades, los institutos del Conicet y los proyectos de investigación financiados mediante la Agencia, y advirtió que la continuidad del ajuste puede provocar una pérdida de capacidades que fueron construidas durante años.
“No está en la agenda del Gobierno la mejora, sino todo lo contrario”, sostuvo, y consideró que el ajuste sobre el sector “destruye capacidad instalada” y conocimientos que luego resultan muy difíciles de recuperar.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de mantener el reclamo y generar mayor visibilidad pública sobre la situación de investigadores y docentes.
“Hasta que no haya un descontento que presione para que esas medidas no sigan adelante, se va a seguir deteriorando el sistema”, afirmó.
Para el investigador, el objetivo inmediato es sostener el reclamo y “hacer oír nuestra voz” frente a una situación que, según describió, afecta no solamente a quienes trabajan actualmente en el sistema científico, sino también al futuro de la investigación y la educación superior en el país.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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