
Hay personas que configuran el despertador exactamente a la hora en la que necesitan levantarse. Otras, en cambio, programan la alarma 20 o 30 minutos antes y utilizan ese tiempo para volver a dormirse, pensar en el día que comienza o simplemente permanecer unos minutos más en la cama. Para la psicología y la ciencia del sueño, esta diferencia no es casual .
Diversos especialistas explican que este comportamiento suele estar vinculado con la manera en que cada persona afronta el despertar , el estrés cotidiano y la transición entre el descanso y la actividad. No siempre significa que alguien sea desorganizado o tenga dificultades para madrugar .
Según la psicóloga británica Ruth Msetfi , especialista en percepción del tiempo, algunas personas utilizan esos minutos extra como una especie de “zona de transición” antes de enfrentar las obligaciones del día .
En muchos casos, el cerebro percibe que la jornada será exigente y retrasa unos minutos el inicio completo del estado de alerta . Esta conducta puede funcionar como un mecanismo para disminuir la tensión anticipatoria que generan el trabajo, el estudio o las responsabilidades diarias.
Aunque dormir poco aumenta la probabilidad de querer permanecer más tiempo en la cama, los especialistas aclaran que este hábito también aparece en personas que descansan las horas recomendadas .
Uno de los factores más importantes es la llamada inercia del sueño , un estado temporal de somnolencia y desorientación que aparece inmediatamente después de despertarse. Durante ese período, el cerebro todavía necesita unos minutos para recuperar por completo la atención y el rendimiento cognitivo.
Los psicólogos señalan que quienes programan la alarma con anticipación suelen compartir algunos rasgos:
Eso no significa que exista un problema psicológico. Se trata de un comportamiento frecuente que depende de la personalidad, los hábitos de sueño y el contexto cotidiano.
Los especialistas en medicina del sueño advierten que, si esos 20 o 30 minutos se utilizan para activar repetidamente la función de posponer la alarma (“snooze”), el descanso puede fragmentarse y perder calidad .
Al reiniciar pequeños ciclos de sueño que no llegan a completarse, el cerebro puede despertarse con mayor sensación de cansancio que si se hubiera levantado con la primera alarma. Por ese motivo, muchos expertos recomiendan intentar mantener un horario regular para dormir y levantarse , incluso los fines de semana.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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