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La psicología dice que soñar despierto y hablar solo son 2 hábitos socialmente molestos que muestran inteligencia

Mirar por la ventana mientras la mente se aleja de lo que está ocurriendo alrededor o comenzar a hablar en voz baja para ordenar una idea son conductas que muchas personas intentan ocultar. Desde afuera pueden parecer señales de distracción e incluso resultar molestas para quienes están cerca. Pero la psicología habla de otra cosa.

En determinados contextos, dejar que la mente divague y utilizar el diálogo interno pueden cumplir funciones cognitivas importantes. Esto no significa que quienes lo hacen sean automáticamente más inteligentes, pero sí que esos comportamientos pueden formar parte de procesos relacionados con la creatividad, la resolución de problemas y la capacidad de organizar el pensamiento.

El primero es soñar despierto . La llamada divagación mental ocurre cuando la atención se separa temporalmente de aquello que una persona está haciendo y se dirige hacia pensamientos generados internamente.

Durante mucho tiempo se la consideró principalmente una señal de falta de concentración. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que existe una diferencia importante entre perder involuntariamente el foco y permitirse deliberadamente explorar pensamientos.

Un estudio publicado en 2025, realizado con más de 1.300 adultos, encontró una asociación entre la divagación mental intencional y un mayor rendimiento creativo. Los análisis cerebrales también mostraron una mayor comunicación entre redes relacionadas con el control ejecutivo y aquellas vinculadas con la imaginación y el pensamiento generado internamente.

Esto ayuda a explicar por qué algunas ideas aparecen precisamente cuando una persona deja de intentar encontrarlas. Caminar, ducharse, mirar por una ventana o realizar una tarea monótona puede ofrecer al cerebro un espacio donde conectar información que anteriormente parecía no tener relación.

Otro estudio, publicado en 2024 y realizado con más de 3.300 participantes, analizó pensamientos espontáneos y encontró que muchos de ellos no eran simplemente ruido mental. Tendían a organizarse alrededor de información relevante para los objetivos de cada persona y podían contribuir a procesos como la consolidación de recuerdos.

El beneficio, sin embargo, depende del contexto. Si la mente se desvía permanentemente y eso impide estudiar, trabajar o completar actividades cotidianas, la situación es diferente. La capacidad útil parece estar en poder alternar entre concentración y pensamiento espontáneo, no en permanecer siempre distraído.

El segundo hábito suele resultar todavía más llamativo socialmente porque se trata de mantener conversaciones con uno mismo.

Puede ocurrir únicamente dentro de la cabeza o manifestarse como un murmullo mientras alguien intenta resolver un problema, recordar una serie de pasos o decidir qué hacer a continuación. Aunque desde afuera pueda parecer extraño, el diálogo interno cumple varias funciones conocidas por la psicología.

Hablarse a uno mismo puede funcionar como una especie de andamio mental . Convertir un pensamiento abstracto en palabras ayuda a ordenar información, establecer prioridades y dividir un problema grande en pasos más manejables.

Un estudio publicado en 2023 con estudiantes universitarios encontró asociaciones entre un mayor uso del habla interna, la autorregulación y una mayor claridad sobre el propio autoconcepto . Esto no demuestra que hablar solo aumente la inteligencia, pero sí respalda la idea de que puede emplearse como herramienta para supervisar y organizar los propios procesos mentales .

Por ejemplo, una persona que intenta terminar una tarea complicada puede decirse: “Primero hago esto, después reviso aquello y al final mando el correo”. Algo aparentemente insignificante permite transformar varios pensamientos simultáneos en una secuencia concreta.

El mecanismo también está relacionado con la metacognición , es decir, la capacidad de pensar sobre nuestros propios pensamientos . Al poner una idea en palabras resulta más sencillo examinarla, detectar errores o evaluar si realmente tiene sentido.


Fuente: TN


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