
Las decisiones que tomamos cada día están condicionadas por muchos factores que suelen pasar desapercibidos: sesgos, normas sociales y características del contexto, entre otros. Por eso, entender cómo influyen esos elementos al momento de decidir es crucial para diseñar intervenciones que ayuden a modificar una conducta .
Así lo explicó Tomás García , máster en Administración Pública por la Universidad de Columbia y Lead Behavioral Scientist en Verily, una empresa del grupo Alphabet que desarrolla herramientas de salud.
“Entender cómo tomamos decisiones es crucial para diseñar intervenciones que realmente funcionen. Sin comprender los sesgos y el contexto , no hay cambio sostenible ”, señaló en una entrevista con Ticmas y publicada por Infobae.
De acuerdo con García, el entorno influye “mucho y casi siempre”. Para explicar este punto, mencionó el experimento de Asch , en el que los participantes debían comparar la longitud de una línea mientras el resto de las personas presentes, que eran cómplices del investigador, daban a propósito una respuesta incorrecta.
“ El 35% de los participantes siguieron las opiniones del resto incluso cuando sabían que su respuesta era incorrecta . Esto pasa mucho. El contexto pesa en el eje de nuestras preferencias, seguimos la corriente y nos apegamos a las opiniones de los demás, probablemente por miedo a desencajar ”, detalló.
No obstante, aclaró que las normas sociales también pueden utilizarse para favorecer determinadas conductas. “Hay muchos estudios que muestran cómo se puede alentar a un comportamiento deseado mostrando que la mayoría también lo hace. Por ejemplo, como se demostró en varios experimentos relacionados al ahorro energético o a campañas de educación sexual”, señaló.
Otro de los factores que intervienen en la toma de decisiones es la búsqueda de control. Según García, los seres humanos son irracionales y, al mismo tiempo, tienen una fuerte preferencia por la certeza .
En ese sentido, recordó un estudio en el que los participantes preferían ganar 30 dólares con seguridad antes que tener un 80% de probabilidades de obtener 45 dólares .
“Hay mucha investigación sobre nuestra aversión a las pérdidas , el apego al status quo , y cómo nos aferramos a nuestras opiniones a través de sesgos confirmatorios. Pero gran parte de la explicación tiene que ver con que cambiar nos da miedo e implica un gasto de energía, una movilización de recursos, y eso al cerebro no le gusta mucho ”, explicó.
El especialista indicó que las personas tienen dos modelos mentales :
“ Necesitamos el sistema 1 para acciones como lavarnos los dientes o tocar un timbre, mientras que el sistema 2 es crucial para situaciones que requieren mayor análisis , como una conversación importante con nuestra pareja o resolver una ecuación matemática en el colegio”, precisó.
El problema aparece cuando ambos mecanismos no se utilizan de manera equilibrada. “Con el fin de ahorrar energía y tiempo, utilizamos, por ejemplo, el sistema 1 para escenarios que demandan cierto juicio analítico, y de esta manera caemos en errores sistemáticos ”, advirtió.
De acuerdo con el experto, los sesgos cognitivos nacen justamente de este tipo de situaciones . Entre tantas variantes, destacó especialmente el sesgo de anclaje, que ocurre cuando “asociamos a alguien rápidamente con un estereotipo que está disponible en nuestro inconsciente, basándonos únicamente en una primera experiencia o interacción”.
“Falta profundidad y compasión en el entendimiento del otro, y prima la construcción rápida de la idea. Atajos como estos nos ahorran energía, pero nos quitan humanidad ”, enfatizó.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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