Flavia Pugliese , de 46 años, era entrenadora de rugby femenino en el club DAOM del Bajo Flores. La noche del 12 de agosto de 2011, como tantas otras veces, llevó a su amiga Cristina De Vita hasta su casa en Morón . Las dos se encontraban aún dentro del auto cuando un hombre salió de entre las sombras y le apuntó con un arma . Ese fue el instante en el que todo cambió.
“Tengo todos los detalles en mi cabeza , en mi memoria. Desde las conversaciones que tuvimos en el camino de regreso de entrenar hasta todo lo que siguió después de ese disparo seco que atravesó el corazón de Flavia ”, dijo a TN Cristina, amiga de la víctima y testigo directa del crimen.
Eran alrededor de las 23.30. El coche estaba estacionado sobre Segunda Rivadavia al 14.500 , cerca de Pinar de Rocha. Apenas advirtió la presencia del delincuente, Flavia reaccionó por instinto. Trabó las puertas, subió la ventanilla y aceleró para escapar.
El hombre disparó a quemarropa: el vidrio estalló y la bala le atravesó el pecho . Herida de muerte, todavía consiguió avanzar unos 50 metros con el auto antes de desplomarse.
Cristina quedó frente a una escena que todavía la persigue . “Tengo varias imágenes... pero la peor es ver a Flavia sin vida y yo tratando de reanimarla ”, recordó.
Y hay otra imagen que tampoco pudo olvidar: “Recuerdo la cara del policía mirando al compañero que estaba atrás mío, como diciéndole: ‘Ya está’ ”.
Para Cristina, aquel disparo no solo terminó con la vida de su amiga . También dejó una herida que, 15 años después, sigue abierta.
“ Le partió el corazón . Y a todos nosotros nos partió el corazón también. Flavia se fue. Eso no tiene vuelta atrás ”, había dicho en otra entrevista con este medio, pocos meses después del hecho.
La primera hipótesis fue clara: un intento de robo . Flavia habría sido atacada por un delincuente que quiso llevarse su auto y disparó cuando ella intentó escapar.
Pero el atacante huyó sin llevarse nada . Ese detalle abrió interrogantes y llevó a los investigadores a analizar otras posibilidades, incluso un crimen por motivos personales . Sin embargo, ninguna de las hipótesis se pudo probar.
Para Cristina, hay algo que todavía resulta inexplicable. “ No sé por qué quedó impune . Así como apareció de la nada el tipo que le disparó, así desapareció. Se lo tragó la tierra ”, remarcó.
La testigo también cuestionó el valor que tuvieron las cámaras de seguridad de la zona aquella noche. “Ninguna de las que había registró nada porque eran de decorado ”, afirmó con crudeza.
La investigación quedó en manos de la UFI 2 del Departamento Judicial Morón, a cargo del fiscal Fernando Capello , quien caratuló el hecho como homicidio .
Se analizaron todas las posibilidades, pero el caso de Flavia Pugliese sigue envuelto todavía hoy en misterio: el expediente no consiguió encontrar al responsable del crimen de la entrenadora de rugby.
Pasaron los años pero no hubo detenidos , ni videos que hubieran registrado el ataque, ni certezas sobre el verdadero móvil del hecho.
Ocho meses después del crimen, visiblemente movilizada por la pérdida, Alejandra Pugliese , la hermana de Flavia, ya se mostraba escéptica respecto de la posibilidad de conseguir justicia.
“ No tengo fe de que vayan a encontrar al que la mató . Si lo encuentran es porque él un día abre la boca y dice ‘a esa la maté yo’”, dijo en ese momento en una nota con este medio.
Pasaron 15 años. El disparo fue seco, rápido y mortal. El asesino escapó y nunca fue identificado . En cambio Cristina, la amiga de Flavia, nunca más pudo evadir los recuerdos de esa noche.
Guarda intactas en su memoria las conversaciones de ese último viaje de regreso juntas. El sonido del disparo . El recuerdo de su intento desesperado por reanimar a su amiga.
Y también la pregunta para la que todavía no encontró respuesta: quién mató a Flavia y por qué .
Sin embargo, cuando Cristina habla ahora de su amiga no lo hace solamente desde la tragedia de la que fue testigo. Habla de Flavia también desde todo lo que vino después .
El rugby, la actividad que compartían, quedó convertido en una forma de mantenerla cerca. “Flavia está siempre en mi corazón , en cada actividad deportiva que hago: rugby, correr, fútbol, caminar”, sostiene Cristina sobre el cierre de la entrevista con TN .
El recuerdo de su amiga también cambió su manera de mirar la vida. “Desde ese día agradezco por cada momento y por haberme dejado compartir con ella la gran pasión que fue el rugby”, concluyó.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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