
Su tarea era la del nexo. Pero no un nexo cualquiera. Usando su escudo de abogado -que le da cierta inmunidad ante investigaciones criminales-, Martín Castillo conectaba a capos narcos rosarinos presos, como Fran Riquelme o Javier "El Morocho" Mansilla , con el mundo exterior. En otras palabras, Castillo hacía posible que sus clientes hablaran con sicarios y vendedores de drogas bajo su mando.
Tanto Riquelme como Mansilla están aislados en el Régimen de Alto Riesgo del Servicio Penitenciario Federal (SPF) . Hablan con sus familiares una vez por semana, los ven a través de un vidrio y sólo con sus abogados tienen una comunicación fluida e irrestricta. Por eso Castillo cumplía una función tan importante.
¿Cómo se triangulan los mensajes de presos aislados? El método es viejo pero efectivo: el preso llama a su abogado y el abogado, con un segundo teléfono, se comunica con la persona que el narco quiere contactar. Los teléfonos se ponen en modo altavoz, uno enfrente al otro, y el narco termina hablando con quien quiere.
Castillo venía siendo escuchado por la Justicia de Rosario, que tuvo que precipitar su detención por una escucha detectada el fin de semana y lo hizo porque lo consideró parte de una " asociación ilícita ".
En la comunicación, "Morocho" Mansilla habla con un tercero (no identificado), ordena poner una bandera amenazante en Villa Gobernador Gálvez (que efectivamente se colocó) e incluso deja entrever que piensa ordenar un homicidio .
Ante la gravedad de la conversación, las fiscales rosarinas Marina Vigo y Mercedes Banchio pidieron su detención. El operativo que concluyó en el barrio de Palermo movilizó a Policía Federal, agentes de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y también de la Central de Inteligencia y Operaciones Especiales de la Policía de Santa Fe.
Hecha la ley, hecha la trampa. Este es un axioma que los capos narco usan cada día para vivir y sobrevivir. Estando libres, les sirve para mover kilos y kilos de cocaína; estando presos, lo utilizan para romper el aislamiento que en el último año y medio les impuso el régimen de detenidos de "Alto Riesgo".
El caso de Castillo tiene un antecedente directo ocurrido en septiembre del año pasado. Por entonces cayó Iván Carlos Méndez (52) , un abogado al que los jefes narco presos usaban de “correo”: vivía en la villa 31 y tenía una ametralladora.
Recibido en el Centro Universitario de la cárcel de Devoto (CUD), sin dotes especialmente notables para el ejercicio del Derecho, en el último año acumuló 15 clientes pesos pesados. Por nombrar algunos: Mario Segovia, Martín Lanatta, Julio Andrés Rodríguez Granthon, Uriel Luciano Cantero, Jorge Granier Ruiz y César Morán de la Cruz (alias "El Loco César").
La cuestión es que para los fiscales de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) Matías Scilabra, Matías Mené y Diego Iglesias -que intervinieron en ese caso-, el talento de Méndez consistía en una sola cosa: su disponibilidad para hacer de correo, llevar y traer mensajes y aprovechar la privacidad de la relación abogado/cliente para triangular llamadas con familiares y subalternos de los detenidos.
El 10 de marzo la Justicia frustró la fuga de Esteban Lindor Alvarado del Complejo I de Ezeiza. La había preparado desde un celular y un reloj entrados ilegalmente en la cárcel.
Todo fue meticulosamente acreditado por el propio SPF, que registró cada una de las llamativas visitas del "abogado". De vigilarlo las 24 horas y seguirlo en sus viajes a las cárceles se encargó la gente de Drogas de la Policía Federal.
Por esto los fiscales pidieron su detención. Esperaron a que cumpliera una cita que tenía concertada con "El Loco César" en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza y lo agarraron cuando salía. Méndez estaba viviendo en una casa de César Morán de la Cruz en la villa de Retiro y allí secuestraron una ametralladora, cargadores, municiones y también cocaína.
"Todo arrancó con tareas de inteligencia del Servicio Penitenciario Federal. Del análisis de la información interna sabíamos que había una persona que hacía de correo entre distintas organizaciones criminales. Se encontró primero una nota y a partir de ahí se comenzó la investigación judicial", le dijo en su momento Julián Curi , subsecretario de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad de la Nación, a Clarín .
El 29 de enero de 2025, René Ungaro -detenido en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz- se entrevistó con su madre. El capo narco rosarino -que purga una condena a 20 años de prisión- terminó con una sanción luego de que se descubriera que le había dado a la mujer anotaciones para sus subordinados. En ellas sostenía que su poder seguía intacto. También había anotado un número de teléfono celular. El número era el de Méndez.
A partir de entonces se comenzó a analizar el papel de este abogado y sus visitas a los penales y la Dirección de Análisis Criminal del Ministerio Público Fiscal descubrió que iba a ver constantemente a seis grandes capos y tenía contacto fluido con nueve más.
Entre los más visitados está Uriel Luciano Cantero -hijo del mítico "Pájaro" Cantero-, procesado y elevado a juicio junto con su tío Ariel "Guille" Cantero , por traficar drogas entre noviembre de 2022 y marzo de 2024.
Además, Uriel tiene una condena por intimidación pública agravada por la utilización de arma de fuego y tenencia ilegal de armas de guerra porque se exhibió disparando una ametralladora .
"Ante la restricción de las llamadas que estos tienen, se comunican con el doctor Iván Méndez, incluido en el listado de personas habilitadas por ser su abogado defensor, y el letrado retransmite las comunicaciones a familiares y allegados de interés para los internos", dice el dictamen fiscal, que señala que su cliente número uno es el peruano Julio Andrés Rodríguez Granthon, uno de los mayores proveedores de cocaína de Rosario.
"De esta manera, los líderes logran vulnerar los reglamentos penitenciarios y las restricciones que se les imponen: en apariencia hablan con su abogado, pero en efecto están comunicándose con sus familiares, comunicaciones prohibidas por la administración penitenciaria, debido al riesgo que ellas implican por el régimen en el que se encuentran" , añade.
Para que se entienda, cuando los "clientes" de Méndez o ahora Castillo mandan mensajes, no son saludos de cumpleaños . Cuando mandan mensajes, muere gente o 40 kilos de cocaína más entran por la frontera.
Redactora de Policiales, especializada en Narcotráfico
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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