Home Ads

Cambiar un enchufe, reparar una pérdida de agua o entender una moto: los cursos gratuitos que abren nuevas oportunidades

Los cupos se completan en horas. Son muchas las personas que se anotan para aprender a cambiar un enchufe, reparar una pérdida de agua, entender cómo funciona una moto o un auto y animarse a usar una herramienta que hasta ese momento les parecía ajena. Pero después de las clases descubren que esa práctica, además, puede abrirles nuevos caminos.

Desde 2023, la Unidad de Género y Diversidad de la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ofrece cursos gratuitos de oficios técnicos destinados principalmente a mujeres y diversidades. La propuesta incluye Electricidad Domiciliaria, Plomería, Soldadura, Mantenimiento Básico del Automóvil, Conocimiento y Cuidado de Motocicletas y Reparación de Bicicletas.

Más de 360 personas ya participaron en estas capacitaciones en las que los grupos son reducidos, de entre 20 y 25 integrantes, para favorecer el trabajo práctico y el acompañamiento durante las clases.

Para Laura Longo, ingeniera y participante de distintos cursos, la experiencia terminó convirtiéndose en una cadena de aprendizajes : “Cada curso me impulsó a hacer el siguiente. Aprendí mucho más que cuestiones técnicas . Perdí el miedo, supe resolver situaciones por mi cuenta y descubrí que también podía opinar y tomar decisiones sobre temas que antes sentía ajenos”.

Soledad Cola López llegó buscando herramientas para resolver arreglos en su propia casa. Pero encontró también un espacio donde podía aprender sin sentirse juzgada: “Los cursos sobre todo me dieron seguridad. Aprender en un ambiente donde nunca sentí vergüenza de hacer preguntas fue fundamental”.

Para Jorgelina Holstein, coordinadora de la Unidad de Género y Diversidad de la UTN Buenos Aires, ahí está una de las claves de la iniciativa. “Cuando hablamos de autonomía solemos pensar en la independencia económica, pero también existe una autonomía cotidiana: la posibilidad de resolver, comprender y animarse ”.

La idea, explica, es que cada participante termine el curso no solamente con un conocimiento técnico. “Queremos que se vayan convencidas de lo que son capaces. Cuando eso sucede aparecen nuevas vocaciones, nuevas docentes, nuevas estudiantes de ingeniería, nuevos proyectos laborales y nuevas maneras de habitar espacios vinculados con la tecnología”, afirma.

El efecto de los cursos no quedó limitado a quienes se anotaron para aprender. Para varias de las profesionales que hoy están al frente de las capacitaciones, la experiencia también significó descubrir una nueva faceta de su propia trayectoria: la docencia .

Ailén Fernández, técnica mecánica especializada en diagnóstico electrónico de motocicletas, siempre había querido enseñar, pero no encontraba el espacio para hacerlo. La convocatoria de la UTN cambió esa situación.

“Cuando me convocaron entendí que era la oportunidad que estaba esperando. Lo más valioso fue ver cómo las alumnas perdían el miedo, ganaban confianza y descubrían que la mecánica también podía ser un lugar para ellas ”, dice.

Fernández recuerda que varias estudiantes continuaron capacitándose después del curso, adquirieron sus propias herramientas o comenzaron estudios relacionados con la mecánica. Para ellas, una capacitación que había empezado como una manera de aprender algo práctico podía convertirse en una puerta hacia un recorrido diferente .

Daniela Vidal, plomera y gasista, también encontró en la experiencia una motivación para transmitir detalles del oficio: “Ver cómo una persona descubre que puede hacer algo que antes creía imposible es una de las mayores satisfacciones que puede tener una docente. Este curso también despertó en mí el deseo de seguir enseñando”.

La ingeniera mecánica Lucía Perticaro observa algo parecido en cada nueva edición. “Acercar estos conocimientos amplía horizontes. Muchas participantes descubren intereses que no sabían que tenían y eso también nos transforma a quienes enseñamos”, admite.

El vínculo tampoco necesariamente termina cuando termina el curso. Los grupos de WhatsApp que se crean durante cada comisión continúan activos incluso años después.

Allí las ex alumnas comparten fotografías de reparaciones que hicieron en sus casas o vehículos, consultan dudas, recomiendan herramientas y materiales, intercambian oportunidades de capacitación y celebran los avances de las demás.

El contacto que la Facultad mantiene con muchas de las participantes permite conocer distintas historias que muestran qué sucede después de terminar las capacitaciones.

Algunas continuaron capacitándose, otras iniciaron estudios relacionados con la ingeniería o los oficios, desarrollaron emprendimientos o encontraron nuevas oportunidades laborales.

La propuesta, además, sigue creciendo. La próxima convocatoria está prevista para fines de agosto y el objetivo es comenzar las clases durante septiembre.

La mayoría de los cursos se desarrolla en seis encuentros presenciales, con una frecuencia de una clase semanal de dos horas. Sin embargo, algunos tienen una carga mayor, de alrededor de 15 horas, mientras que el Taller de Bicicletas se realiza en una única jornada intensiva de tres horas.

Las capacitaciones se dictan en las dos sedes de la Facultad Regional Buenos Aires, en CABA. En Medrano, ubicada en Av. Medrano 951, se ofrecen Plomería Básica, Electricidad Domiciliaria y Taller de Bicicletas. En la sede Campus, en Mozart 2300, funcionan además Mantenimiento Básico del Automóvil y Conocimiento y Cuidado de Motocicletas, además de Plomería, Electricidad y Bicicletas.

Si bien por ahora no está previsto trasladar la propuesta a una modalidad virtual porque buena parte del aprendizaje ocurre frente a una herramienta, una instalación, una bicicleta, una moto o un auto, no descartan evaluar en el futuro formatos online o híbridos para aquellos contenidos que puedan adaptarse.

También están estudiando sumar nuevos oficios. Entre las posibilidades que se analizan aparecen Albañilería y Pintura, además de nuevas alianzas con empresas e instituciones que quieran acompañar el crecimiento de la iniciativa.

Como parte del compromiso social de esta propuesta, cada edición incluye una campaña de donación de productos de gestión menstrual para garantizar el acceso gratuito a estos insumos dentro de la comunidad universitaria o en organizaciones sociales con las que la Facultad trabaja en conjunto.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo