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Andrés Folguera, geólogo: “Hoy por hoy, la forma de proteger vidas es con construcciones sismorresistentes”

El terremoto que sacudió a Colombia volvió a poner en discusión la capacidad de los países de la región para enfrentar grandes movimientos sísmicos. Aunque el epicentro se ubicó a unos 100 kilómetros de profundidad, el impacto en la superficie fue considerable, en especial en zonas urbanas asentadas sobre valles y terrenos formados por sedimentos.

El geólogo Andrés Folguera , en diálogo con TN, explicó que la profundidad de un terremoto no es el único factor que determina su nivel de destrucción . Según señaló, las características del terreno pueden amplificar considerablemente las ondas sísmicas y aumentar sus efectos sobre las construcciones.

A pesar de los avances tecnológicos, Folguera remarcó que no existe un método que permita anticipar con certeza cuándo ocurrirá un terremoto. Por eso, consideró que la principal herramienta para reducir la cantidad de víctimas sigue siendo la prevención , en especial mediante construcciones preparadas para soportar movimientos sísmicos.

“ Hoy por hoy la forma de proteger vidas es con construcciones sismorresistentes ”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que conocer las características geológicas y las fallas de cada región debería ser una parte fundamental de las políticas públicas.

Para el especialista, la gestión del riesgo debe contemplar tanto el tipo de suelo como las zonas donde existe mayor posibilidad de que ocurran movimientos sísmicos . Esa información debería utilizarse para determinar qué sistemas constructivos son adecuados para cada localidad.

Folguera explicó que el terremoto ocurrido en Colombia fue muy diferente al que había afectado a Venezuela semanas antes. Mientras que aquel movimiento había sido muy superficial, el sismo colombiano tuvo una profundidad cercana a los 100 kilómetros .

En principio, una mayor profundidad puede reducir el impacto directo en la superficie. Sin embargo, el geólogo aclaró que esa condición puede verse modificada por las características del suelo: “ Los terrenos blandos amplifican la onda sísmica ”, explicó durante la entrevista con TN.

En el caso colombiano, muchas localidades se encuentran ubicadas en valles que están rellenos de sedimentos. Según Folguera, esos materiales pueden favorecer la amplificación de las ondas que llegan desde el interior de la Tierra.

“ Podés tener un sismo muy profundo, pero si la gran mayoría de las localidades están asentadas en los valles, donde hay sedimentos, los sedimentos pueden amplificar la onda sísmica ”, señaló.

El especialista agregó que la propia forma de los valles puede contribuir a concentrar la energía sísmica . Los comparó con una especie de “batea” que puede favorecer el enfoque de las ondas.

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Una de las cuestiones que surgió durante la entrevista fue si el terremoto de Colombia podría estar relacionado con el ocurrido previamente en Venezuela.

Folguera aclaró que, por el momento, no existe una conclusión científica que permita afirmar que ambos fenómenos estén conectados , aunque existen antecedentes de terremotos que pueden generar cambios en zonas próximas. “ La vinculación temporal con el otro sismo puede haber sido causal o no ”, sostuvo.

El geólogo explicó que existen descripciones de grandes terremotos capaces de “gatillar” otros movimientos sísmicos en zonas vecinas. También mencionó casos registrados en Turquía y Japón, donde diferentes segmentos de fallas se rompieron en momentos separados por meses o incluso años.

“Se produce una fractura y al cabo puede ser de meses, de años, se rompe la fractura vecina”, explicó. Por eso, consideró que los terremotos de Venezuela y Colombia podrían eventualmente estar ligados por algún mecanismo, aunque remarcó que plantearlo actualmente sería una especulación.

Para Folguera, analizar solamente la magnitud de un terremoto no alcanza para calcular el nivel de destrucción que puede provocar.

Según explicó, existen al menos tres variables fundamentales: la energía liberada por el movimiento, la profundidad a la que ocurre y las características de las construcciones.

En ese sentido, sostuvo que incluso dentro de un mismo país puede haber diferencias importantes dependiendo de cuándo y bajo qué normativa fueron construidos los edificios.

“ Siempre hay sorpresas ”, afirmó el especialista al analizar el comportamiento de las construcciones durante un terremoto.

Folguera señaló que algunas edificaciones antiguas pueden ser vulnerables, mientras que también es necesario revisar el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistente en los edificios más modernos.

A su vez, planteó que puede haber diferencias entre municipios y entre distintas épocas: algunas construcciones pudieron haber sido realizadas bajo controles más estrictos, mientras que en otros períodos las exigencias o fiscalizaciones pudieron haberse relajado.

Otro de los puntos explicados por el geólogo fue la razón por la que el movimiento puede prolongarse durante varios segundos.

Folguera explicó que cuando ocurre un terremoto, la energía se libera de diferentes maneras. Una parte viaja como una onda que genera movimientos hacia adelante y hacia atrás, mientras que otra produce una vibración perpendicular. “Están separadas en el tiempo esas dos ondas”, explicó.

A medida que aumenta la distancia respecto del lugar donde se produjo el terremoto, ambas ondas pueden separarse más temporalmente. Por eso, el tiempo durante el cual una persona percibe el movimiento puede ser considerable.

El especialista también diferenció la forma en que se sienten ambas ondas: una genera un desplazamiento hacia adelante y hacia atrás, mientras que la otra produce un movimiento similar a un “latigazo”, con desplazamientos hacia arriba y hacia abajo.

Uno de los interrogantes planteados durante la entrevista fue si los avances tecnológicos podrían permitir anticipar los terremotos con mayor precisión.

Folguera aseguró que existen investigaciones que apuntan justamente en esa dirección y mencionó trabajos recientes publicados en la revista Geodesy and Geodynamics .

Según explicó, esos estudios analizaron cambios en la gravedad registrados antes de determinados terremotos. La hipótesis es que algunas variaciones podrían aparecer días o semanas antes de un gran movimiento sísmico.

“ Se está monitoreando la gravedad como una especie de elemento pronosticador ”, sostuvo. Para medir esas pequeñas variaciones se utilizan gravímetros , instrumentos capaces de detectar cambios muy precisos en el campo gravitatorio.

El geólogo consideró que esta tecnología podría instalarse en zonas donde existen fallas conocidas y utilizarse para conformar redes de monitoreo. “Los gravímetros son relativamente baratos, se pueden instalar en muchas fallas conocidas”, explicó.

De acuerdo con su análisis, si se consigue confirmar de manera sistemática la relación entre determinadas variaciones de gravedad y los terremotos, estos instrumentos podrían convertirse en una herramienta habitual durante los próximos años.


Fuente: TN


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