
Un cortometraje realizado por dos jóvenes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) quedó entre las 15 obras narrativas destacadas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos , la institución que entrega los Premios Oscar.
“Somos uno de los mejores cortos de narrativa considerados por la Academia. Es increíble, jamás pensamos que podíamos arrancar este recorrido de esta forma”, contó la directora del proyecto Ludmila Fontana a TN . La noticia le llegó por correo: “Leí ‘Academy Awards’ y pensé: ‘¿La Academia?’. Tardé varios minutos en caer”, recordó.
Se trata de Una energía invisible me devora sin descanso , una producción creada por Fontana y Mani Maureira como trabajo final de carrera en la Facultad de Artes de la UNLP. La obra fue seleccionada para los Student Academy Awards , el certamen internacional que reconoce producciones estudiantiles de cine.
La película, dirigida por Fontana y con dirección de fotografía de Maureira, imagina una La Plata futurista atravesada por la inteligencia artificial y cuenta la historia de un hombre cuyo cuerpo comienza a ser invadido por un chip desarrollado por una corporación tecnológica.
El proyecto nació de una obsesión compartida entre Fontana y Maureira: hacer ciencia ficción desde una mirada latinoamericana . No querían imaginar un futuro lejano en otra ciudad, sino construir una versión posible de La Plata con sus calles, edificios y paisajes reconocibles.
“Nos preguntábamos por qué en Latinoamérica casi no nos llegan producciones de ciencia ficción. Entonces dijimos: hagamos una nosotros, desde acá”, explicó Fontana.
El cortometraje sigue a Eliseo, un hombre cuyo cuerpo empieza a ser tomado por un chip creado por una corporación tecnológica. Detrás de esa trama aparece una reflexión sobre la inteligencia artificial, el uso de las pantallas y una tecnología que avanza hasta ocupar cada vez más espacios de la vida cotidiana.
El propio título resume esa idea. Está inspirado en un texto que Fontana leyó durante la carrera y representa una fuerza tecnológica que avanza “sin pedir permiso” hasta apropiarse del cuerpo del protagonista y extenderse hacia la sociedad.
Llevar esa historia a la pantalla fue uno de los grandes desafíos. El cortometraje se realizó con un presupuesto limitado y con el trabajo de estudiantes y egresados que participaron sin cobrar , una dinámica habitual en las tesis universitarias.
La Facultad de Artes también fue clave: permitió utilizar su set cinematográfico y el equipamiento necesario para el rodaje.
Además, fue la primera vez que el equipo trabajó con efectos visuales de este nivel. “Cuando vimos el corte final con todos los efectos terminados, superó nuestras expectativas”, aseguró Fontana.
Desde la fotografía, el desafío fue construir una La Plata posapocalíptica sin perder su identidad . “Queríamos que cualquier platense reconociera dónde transcurría la historia”, explicó Maureira.
Para las realizadoras, la selección también tiene un valor simbólico. Competir con jóvenes de escuelas de cine de distintas partes del mundo representa una muestra del nivel de la formación pública argentina.
“ Queríamos demostrar que la universidad pública tiene con qué ”, sostuvo Fontana. Y agregó: “En un contexto difícil para el cine argentino, esto también es una forma de defender la educación pública y de decir que vamos a seguir filmando”.
Maureira destacó el acompañamiento recibido durante la carrera: “Nuestros profesores siempre nos impulsaron a hacer los proyectos, nunca nos dijeron que algo era imposible”.
Más allá del resultado final en los Student Academy Awards, ambas sienten que el camino recorrido ya representa un logro. La película pasó de ser una tesis universitaria a competir entre producciones estudiantiles de todo el mundo.
Ahora esperan que, además de entretener, la historia deje una pregunta abierta: qué lugar ocupa hoy la tecnología en nuestras vidas y cuánto estamos perdiendo del encuentro con los otros .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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