La reaparición del sacerdote Alejandro Nicola , quien enfrenta cinco denuncias por presunto abuso sexual contra menores y fue apartado preventivamente de sus funciones, desató una fuerte polémica en Córdoba luego de que participara de una misa en la Catedral de la capital provincial .
La situación generó el repudio de las familias denunciantes y motivó un comunicado de la Iglesia para explicar lo sucedido.
Una de las voces más críticas fue la mamá de una de las víctimas, quien cuestionó con dureza que el sacerdote haya vuelto a celebrar una misa pese a la medida de apartamiento preventivo.
“Existe la presunción de inocencia, pero él tenía un apartamiento preventivo . No podés ponerlo en la Catedral de Córdoba, la iglesia más importante de la provincia, a dar una misa. ¿Qué tipo de apartamiento preventivo sería ese? Es una burla para nosotros”, sostuvo la mujer en diálogo con TN .
Asimismo, aseguró que la decisión no la sorprendió porque, según afirmó, conoció otros casos que “quedaron en la nada” y remarcó que esperaba una actitud distinta de las autoridades eclesiásticas.
Sobre la causa, la madre contó que todo comenzó el 19 de mayo del año pasado, cuando retiró a su hija del jardín de infantes y advirtió que tenía una importante mancha de sangre.
“Fui a la guardia y me atendieron dos pediatras. La revisaron y levantaron un protocolo porque me dijeron que era sangre vaginal . Ahí empezó todo”, recordó.
A partir de ese momento, explicó que recorrió distintos organismos para denunciar lo ocurrido. “Fui a Desarrollo Social, a la Comisaría de la Mujer. Mi nena no podía hablar porque le dolía”, señaló.
Según relató, con el paso de los días apareció otra familia que atravesaba una situación similar. “ La mamá de otra nena estaba viviendo algo parecido. Nos presentamos con un representante legal del jardín y nos dijo que no tenían cámaras de seguridad, que no existían o que las grabaciones se borraban”, afirmó.
La mujer también cuestionó el rumbo que tomó la investigación en un primer momento. “En vez de ponerse en mi lugar y ayudar a aclarar la situación, me dijeron que podían estar investigándome. Después empezaron a aparecer denuncias de niños que nosotros ni siquiera conocemos”, sostuvo.
Respecto del vínculo con la Arquidiócesis de Córdoba, aseguró que durante varios meses ninguna autoridad eclesiástica se comunicó con las familias.
“Nunca se comunicó la Iglesia de Córdoba. En diciembre del año pasado el representante legal avisó a la Arquidiócesis y recién este año nos llamaron. Algunos padres fueron y otros no”, explicó.
Aunque indicó que escucharon los relatos de los denunciantes, cuestionó la falta de acompañamiento. “Ellos no se pusieron nunca en nuestro lugar. El cura manda y toma las decisiones . Escucharon los testimonios, pero de parte de ellos no hubo nada”, expresó.
La mujer también apuntó contra la demora judicial. “Es de destacar el no accionar de la Justicia. Cualquier otro ser humano estaría preso esperando una condena. Este tiempo es eterno”, afirmó.
Finalmente, describió cómo atraviesa el proceso junto a la víctima y reiteró su reclamo para que la causa avance. “Tengo que sostener a mi hija. Me encantaría hacer justicia por mano propia, pero tengo que estar con ella. Yo también necesito tratamiento psicológico porque cada vez que hablo de esto se me retuerce todo”, dijo.
Y concluyó: “De la Iglesia lo puedo esperar porque lo sacan de un lugar y lo ponen en otro, ¿pero la justicia? No lo entiendo y no me entra en la cabeza. Hoy me toca estar de este lado, pedir justicia y salir a hablar. No quiero que quede en la nada”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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