
Al escuchar gorriones cantar cerca de la casa o el jardín, muchas personas pueden creer que se trata de una casualidad, ya que son de las aves más habituales de las ciudades. Sin embargo, su presencia tiene una explicación biológica y está vinculada con distintos aspectos positivos del entorno en el que se encuentran.
Si bien los sonidos pueden parecer un canto, en realidad suelen ser una sucesión de chirridos cortos . El Laboratorio de Ornitología de Cornell explicó que su repertorio es sencillo y, en la mayoría de los casos, consiste en una sola nota o en varias repetidas.
Si un gorrión vocaliza de manera repetida, es probable que se esté comunicando con otros ejemplares , manteniendo al grupo unido o avisando que encontró un lugar apropiado para quedarse. Durante la época reproductiva, los machos emiten llamados cerca de posibles sitios de nidificación para atraer a una pareja.
Sin embargo, el sonido cambia de acuerdo con la situación. Los llamados cortos y tranquilos son utilizados para mantener el contacto mientras buscan comida. Una vocalización más intensa y acompañada por movimientos nerviosos , por el contrario, funciona como una alarma ante la presencia de un gato u otra amenaza.
Por este motivo, escucharlos no anuncia visitas, cambios en el clima ni acontecimientos relacionados con la suerte. Es simplemente una conducta natural que forma parte de su sistema de comunicación.
Ver gorriones de manera habitual en el jardín es un indicio de que el entorno les ofrece recursos útiles para desarrollar su vida. Estas aves se alimentan de semillas, granos, restos y, durante la temporada de cría, de pequeños insectos para alimentar a sus pichones.
Además, necesitan agua, árboles, arbustos o huecos en construcciones donde puedan descansar y hacer sus nidos. Por esto, verlos y escucharlos en un jardín es un reflejo de que el espacio tiene vegetación, refugio y disponibilidad de alimento.
De todas maneras, su presencia no es por sí sola un indicador de que el ecosistema está completamente sano, ya que son una especie muy adaptada a las ciudades de Argentina.
Por eso, la aparición de gorriones debe interpretarse como una señal de que el entorno y la vivienda les ofrecen condiciones suficientes para desarrollar sus actividades cotidianas.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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