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Para mayores de 60: ¿por qué ya no puedo comer tanto como antes?

Es común que las personas coman menos a medida que envejecen, afirmó Roger A. Fielding, profesor de nutrición en la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts. En un análisis de casi 60 estudios, por ejemplo, los investigadores descubrieron que las personas de 60 años o más consumían entre un 16 y un 20 por ciento menos de calorías que los adultos más jóvenes.

La gran pregunta es por qué sucede este fenómeno, sumó Barbara Rolls, profesora de ciencias de la nutrición en Penn State. Diversos factores, incluida la edad, pueden influir en el apetito y la sensación de saciedad después de comer , por lo que es difícil saber qué podría estar afectándolos.

Según los expertos, aquí hay algunos posibles culpables a tener en cuenta y qué se puede hacer al respecto.

“Los cambios hormonales que se producen con el envejecimiento pueden influir en la cantidad de comida que uno desea” , sumó Margaret Manus, internista del Hospital Houston Methodist.

Algunas investigaciones limitadas han demostrado, por ejemplo, que los adultos mayores producen menos grelina —una hormona que provoca sensación de hambre— que las personas más jóvenes. Si esto ocurre, o si se sigue produciendo la misma cantidad de grelina pero el cuerpo no responde a ella con la misma intensidad que antes, es posible que se experimente una menor sensación de apetito, explicó Manus.

Otras investigaciones han demostrado que, a medida que las personas envejecen, producen mayores cantidades de otras dos hormonas: la leptina y la colecistoquinina, que provocan la sensación de saciedad. Como consecuencia, según Manus, comen menos.

Según Rolls, también existen algunas evidencias que sugieren que el estómago se vacía más lentamente a medida que las personas envejecen . Este cambio podría retrasar la aparición del hambre después de la última comida.

Además, la gente tiende a perder masa muscular con la edad , explicó Fielding. El músculo quema más calorías que la grasa, por lo que las personas con menos masa muscular necesitarán comer menos, añadió.

Según Rolls, los sentidos del olfato y del gusto pueden disminuir con el tiempo . En un estudio de 2022 con 60 participantes, los investigadores descubrieron que, entre los mayores de 50 años, poco más de la mitad tenía problemas con la sensibilidad al gusto y el 70 por ciento no podía oler bien.

Si la comida no tiene buen sabor ni olor, uno tiende a querer menos , explicó Rolls. En un estudio realizado en los Países Bajos con 359 adultos mayores, los investigadores descubrieron que quienes afirmaban no percibir bien los sabores tenían menos apetito que quienes declaraban percibirlos sin problema.

Los adultos mayores también suelen comer solos , lo que puede resultar en que coman menos. Varios estudios han demostrado que las personas comen más cuando comen acompañadas, especialmente con amigos y seres queridos , destacó Rolls. Esta tendencia podría deberse a que las personas pasan más tiempo comiendo cuando están con otros, y cuanto más tiempo permanecen sentadas, más comen.

Si uno ha perdido el apetito y quiere recuperarlo, Manus recomienda hacer ejercicio con regularidad . Cuando se queman calorías, el cuerpo necesita reponerlas con alimentos.

El entrenamiento con pesas puede ser especialmente útil , según Manus, porque desarrolla músculo, lo que aumenta aún más el apetito. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los adultos mayores de 65 años realicen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. Manus aconsejó hacer ejercicios con muchas repeticiones y pesas ligeras (de entre 1 y 5 kilos, por ejemplo) o bandas de resistencia.

Si se come menos y uno se preocupa por desarrollar una deficiencia nutricional, Fielding recomienda seguir una dieta equilibrada que priorice alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína magra. Quienes no tienen hambre para tres comidas principales al día podrían beneficiarse más comiendo cuatro o cinco comidas más pequeñas a lo largo del día, dijo Manus. Las prácticas calculadoras en línea pueden ayudar a estimar las necesidades calóricas.

“También hay que considerar cenar con amigos y seres queridos”, sugirió Rolls. Y probar experimentar con hierbas y especias para compensar la pérdida de aroma y sabor . Puede servir exprimir jugo de limón sobre el pollo o añadir salsa picante a los huevos. “Dale un toque especial”, recomendó Rolls.


Fuente: La Nación


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