
La llegada a un nuevo país suele estar marcada por desafíos, y para Leslie , una joven colombiana que emigró a España , el primer empleo no fue la excepción. En busca de trabajo, aceptó una oferta de limpieza en una casa ocupada, sin imaginar el escenario que la esperaba.
Todo comenzó cuando, en plena madrugada y con la urgencia de conseguir dinero, Leslie respondió a un mensaje en un grupo de empleo para latinos. La propuesta era trabajar tres días de limpieza por 50 euros diarios . Sin dudarlo, se presentó en la dirección indicada junto a otras dos mujeres, una hondureña y una caleña.
Al ingresar al departamento, el panorama fue impactante . Leslie describió un olor insoportable y un ambiente que distaba mucho de lo habitual. “No era una familia ocupando, eran ocupas que hacían cosas raras” , contó. En las habitaciones, las camas estaban cubiertas de jeringas y objetos extraños, lo que generó temor, pero también la necesidad de seguir adelante con el trabajo.
La tarea no era una limpieza común: debían eliminar rastros de lo que allí había sucedido para que el lugar pudiera ser vendido y reformado. El momento más tenso llegó al abrir la heladera: en lugar de comida, encontraron “pacas de marihuana molida, lista para la venta” .
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El hombre que las contrató, a quien Leslie describió como “muy morboso” , les pidió que le entregaran cualquier sustancia que encontraran, prometiendo que él se encargaría de dársela al propietario. Sin embargo, su actitud generó desconfianza, ya que se dedicaba a reempacar la droga en lugar de descartarla.
Ante la propuesta de una de las compañeras, decidieron trabajar 14 horas seguidas para adelantar la limpieza y así cobrar 100 euros ese día . Pero eso implicó quedarse a dormir en el lugar, una experiencia que Leslie calificó de “terrible” . Sin colchones en condiciones y con miedo al encargado, las tres mujeres pasaron la noche juntas en el salón, sin poder descansar.
El cierre de la experiencia no fue mejor. El encargado, un hombre de nacionalidad peruana, intentó pagarles menos de lo acordado y solo tras una discusión accedió a abonar la suma pactada. “No digo que todos sean iguales, pero en ese caso nos costó que nos pagara” , relató Leslie.
Tras esa vivencia, la joven siguió buscando empleo y compartió su recorrido en redes sociales.
En su último video, contó que asistió a una nueva entrevista laboral, aunque teme que la dejen “en gosting”, es decir, que no le respondan nunca más. A pesar de los nervios y las dificultades, Leslie se mostró optimista y lista para enfrentar nuevos desafíos en España .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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