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El plan alternativo de Scaloni: ensayó una línea de cinco para buscar el pase a la final ante Inglaterra

ATLANTA (Enviado especial).- No es un partido más. Por la historia, por la instancia, por el rival. Porque enfrentar a Inglaterra siempre moviliza algo diferente. Y, sobre todo, porque Argentina necesita ofrecer una imagen muy distinta si pretende avanzar sin volver a sufrir hasta el final . Después de la actuación más deslucida del Mundial frente a Suiza, Lionel Scaloni parece dispuesto a mover piezas. Su idea era sostener la base que reapareció ante Egipto hasta el final del torneo, pero el rendimiento colectivo lo llevó a replantearse esa decisión y empezar a buscar otras respuestas. En la práctica de este lunes en Kansas City, incluso, volvió a ensayar un esquema que cada vez lo seduce más y que viene trabajando desde antes del Mundial para una situación límite. Como puede ser, justamente, la semifinal de este miércoles en Atlanta: la línea de cinco.

Durante buena parte del entrenamiento, Scaloni incluyó a Nicolás Otamendi en lugar de Rodrigo De Paul, una variante que apunta a darle a la selección mayor solidez defensiva frente al rival más exigente que tuvo hasta ahora: un equipo que explota muy bien las pelotas paradas, ataca por las bandas y suele terminar las jugadas por el centro con Jude Bellingham o Harry Kane.

No hubo un ensayo formal de fútbol, sino ejercicios por bloques que dejaron entrever algunas de las intenciones del entrenador. En el mediocampo, por ejemplo, volvió a aparecer Exequiel Palacios , un futbolista que había tenido mucho rodaje durante los amistosos previos al Mundial mientras Leandro Paredes se recuperaba del desgarro y que dejó muy buenas sensaciones en el cuerpo técnico. Desde el comienzo de la Copa, sin embargo, apenas sumó minutos frente a Jordania, incluso como lateral derecho.

Pero las principales novedades estuvieron en defensa. Porque, aunque Scaloni suele probar opciones que después no siempre se trasladan al partido, el contexto invita a pensar que esta vez puede tratarse de algo más que un simple indicio.

Dentro de esa estructura con cinco defensores, con Otamendi como líbero y Cristian Romero y Lisandro Martínez de stoppers , un dibujo que ya apareció en algunos pasajes del Mundial de Qatar, el entrenador también rotó nombres sin modificar el esquema.

Por derecha comenzó Nahuel Molina, de rendimiento irregular en este Mundial, aunque luego ingresaron Gonzalo Montiel y Giuliano Simeone , acaso el futbolista que mejor encaja en ese rol por su despliegue para retroceder, pero también para transformarse en una salida permanente. Del otro lado ocurrió algo similar: Nicolás Tagliafico arrancó entre los titulares y más tarde fue reemplazado por Nicolás González , otro jugador con características de carrilero, aunque con perfil invertido.

Los que sí permanecieron durante toda la práctica fueron Leandro Paredes, de los puntos más altos desde su ingreso previo al duelo con Egipto; Enzo Fernández y Alexis Mac Allister , todavía lejos de su mejor versión pero con ventaja para seguir desde el arranque; y, por supuesto, Lionel Messi, máximo goleador argentino en el torneo, y Julián Alvarez, autor del derechazo inolvidable frente a Suiza que depositó al equipo en las semifinales.

Rodrigo De Paul, uno de los emblemas del ciclo Scaloni, aparece hoy como el principal candidato a dejar su lugar si finalmente prospera la línea de cinco. Muy condicionado sobre la banda derecha, especialmente desde el ingreso de Paredes y el paso al 4-4-2, el volante de Inter Miami estuvo por debajo de lo esperado y fue sustituido en todos los partidos , con la única excepción del debut ante Argelia, cuando completó una de sus mejores actuaciones.

Frente a Suiza, Argentina ya había apostado por una propuesta más conservadora , más por la forma de jugar que desde los nombres. El resultado fue un equipo lento, previsible y con escasa capacidad para generar peligro, al menos hasta la expulsión de Breel Embolo.

La otra posibilidad es que Scaloni mantenga el 4-4-2 y retoque solamente algunos puestos. En esa carrera, Nicolás González es quien parece tener más chances de meterse entre los once , aunque no como lateral izquierdo sino en la línea de volantes: por De Paul, con Enzo Fernández desplazado hacia la derecha; por el propio mediocampista de Chelsea, uno de los puntos bajos de Argentina en el Mundial, o Mac Allister, aunque el gol frente a Suiza y la consideración que tiene del cuerpo técnico parecen asegurarle un lugar.

Parte del misterio comenzará a resolverse este martes, en el entrenamiento que Argentina realizará en el complejo de Atlanta United y también en la atención a la prensa de Scaloni, prevista para las 18. En las últimas conferencias, el entrenador dejó varias pistas sobre la formación: confirmó la entrada de Paredes y que repetiría equipo frente a Suiza. Esta vez, en cambio, podría guardarse las cartas hasta el final , sobre todo si finalmente se decide por un cambio de esquema, convencido de que una semifinal de Mundial también se juega desde el banco.

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Fuente: La Nación


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