
Crujientes, prácticos y presentes en supermercados de todo el mundo, los copos de maíz forman parte de la rutina de millones de personas. Aunque suelen asociarse con la vida moderna y la industria alimentaria, su historia es mucho más antigua e inesperada de lo que parece.
Detrás de uno de los productos más populares del desayuno existe un origen vinculado a la necesidad de desarrollar alimentos duraderos, fáciles de conservar y capaces de aportar energía en contextos exigentes.
Mucho antes de que existieran las coloridas cajas de cereal, los ejércitos y las tripulaciones marítimas utilizaban preparaciones elaboradas con granos procesados que podían almacenarse durante largos períodos sin echarse a perder.
La necesidad de contar con alimentos prácticos y resistentes impulsó el desarrollo de distintas fórmulas a base de cereales, pensadas para alimentar a soldados durante campañas militares y desplazamientos prolongados.
A fines del siglo XIX , esa idea evolucionó en Estados Unidos gracias a médicos interesados en promover una alimentación más sencilla y saludable. Entre ellos se encontraba John Harvey Kellogg , quien junto a su hermano Will Keith Kellogg desarrolló accidentalmente los primeros copos de cereal al procesar granos cocidos que terminaron convirtiéndose en láminas crujientes tras ser horneadas .
Lo que comenzó como un alimento destinado a pacientes de un sanatorio, pronto trascendió el ámbito médico.
En 1906, Will Keith Kellogg fundó la empresa que popularizó los corn flakes , transformando aquella preparación en un producto de consumo masivo . Su practicidad, su larga vida útil y la posibilidad de producirlo a gran escala hicieron el resto.
Con el paso de las décadas aparecieron nuevas variedades, sabores y presentaciones, convirtiendo a los cereales en uno de los alimentos más reconocibles del mundo.
Más allá de las modas alimentarias, los copos de maíz conservaron algunas características que explican su permanencia :
Lo que pocos imaginan es que detrás de un alimento tan cotidiano hay una historia atravesada por la búsqueda de soluciones para alimentar a grandes grupos de personas en circunstancias complejas.
Así, un producto nacido de la necesidad de crear comidas resistentes y funcionales terminó convirtiéndose en un clásico presente en millones de desayunos alrededor del mundo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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